A veces los días se sienten como una fotocopia de la fotocopia. Te levantas, apagas la alarma, vas al baño, preparas el café mientras revisas el móvil, te vistes, sales de casa… y para cuando te das cuenta, ya estás sentado frente a la pantalla o metido en el coche, con la sensación de que las últimas dos horas de tu vida han pasado sin que tú estuvieras presente en ellas.
Eso es la rutina.
