«- Si tú en realidad no fueses tú, si fueras solamente una prolongación de mi estúpida y absurda imaginación de lo que deseo que seas, entonces para qué conocerte, para qué esa fase mágica de palabras amables, sonrisas forzadas y miradas cristalinas reflejando un alma violentamente inocente e ingenuo.
De qué me vale soñar con algo que solo existe dentro de mi, con la idea de la persona que no llega a llamar a la puerta del corazón.
Qué pretende mi subconsciente mostrándome golpes de verdades en mi mundo imaginario y mentiras de un mundo real.
Al menos si lo haces no permitas que me despierte y abra los ojos.
Quiero conocerte para que sigas siendo tú misma.»