Te extraño, aunque siempre fuiste un extraño.

Ciertas fechas instaladas en nuestra mente se caracterizan por poseer una parte de dolor y tinieblas que yo siempre he pretendido convertir en luz, en aprendizaje, al igual que cualquier evento que ocurre, por muy negativo que pueda parecer.

Cuando has consumido una considerable cantidad de vida es inevitable haber perdido gente por el camino, personas que nunca volverán, que ya solo existen en nuestro recuerdo.

Todos los seres humanos que hemos conocido a lo largo de nuestra existencia dejan huellas en nosotros, en ocasiones apenas perceptibles, otras muy profundas. Y ese nivel de profundidad poco tiene que ver con el tiempo que se haya mantenido esa relación.

He tenido muchas veces un sentimiento muy marcado dentro: relaciones muy largas, incluso de toda una vida, (como las de familiares muy cercanos) apenas han aportado nada positivo para mi crecimiento personal. En cambio, otras quizás más lejanas o mucho más limitadas en el tiempo, han supuesto un antes y un después en mi forma de ver la vida.

En el transcurso del viaje uno se hace consciente de acontecimientos que al principio pasaba completamente por alto.

Existe un mensaje oculto en nuestras relaciones personales que yo había obviado durante casi toda mi vida.

Todas las personas que aparecen en nuestro camino lo hacen para enseñarnos algo.

En raras ocasiones son aprendizajes descomunales, vitales para nuestra existencia, lecciones que cambian vidas.

Sin embargo, lo más habitual es que sean enseñanzas las cuales, si te descuidas un poco, pasarán completamente desapercibidas.

La mayor parte de la gente nos enseña sin querer hacerlo, sin darse cuenta, sin pretenderlo lo más mínimo. Nos dibuja un camino a través de sus palabras y acciones, y somos nosotros los que debemos prestar atención para sacar conclusiones. Extraer de él aquello que aporta valor al nuestro, y al mismo tiempo aprender a descifrar los errores que han cometido.

Debemos observar atentamente, para crecer donde ellos se estancaron, saber dudar cuando ellos solo tenían certezas, lanzarnos al abismo en los lugares que ellos no tuvieron valor para saltar, tirarnos al barro mientras los demás lo esquivaban, sumergirnos en el océano de la incertidumbre y aprender a nadar en ella para emerger con más fuerza.

Valorar cada decisión que tomaron y comprobar su resultado. En qué dirección les llevaron, si les acercaron o les alejaron de la plenitud. Si su vida experimentó un crecimiento exponencial a lo largo de los años, o si en cambio, dibujaron una línea descendente.

Todas las vidas de todas las personas que formaron parte de nosotros son aprendizajes fundamentales para nuestro crecimiento.

Todas nos enseñan si estamos dispuestos aprender.

Y en muchas ocasiones las personas que han pasado por este mundo sin dejar una huella en él son las que ofrecen las mayores enseñanzas.

Yo también tuve un referente muy cercano en ese sentido (todos los tenemos).

Él recorrió la mayor parte de su existencia sin vivir realmente y jamás se reveló, jamás intentó cambiar su destino. Nunca tuvo el valor o la sabiduría para darse cuenta de que la plenitud se encontraba muy lejos de él, y a cada paso que daba, a cada decisión tomada, cada vez se alejaba más de ella.

Su vida, al igual que la de todos y cada uno de nosotros era mucho más importante de lo que él creía, pero nunca lo supo. Su ego reinaba completamente en ella y tomaba todas las decisiones.

Vivió una vida sin sentido real porque no decidió en base a su conciencia, y esa es la mayor lección que me dejó cuando se marchó.

Es algo que tengo muy presente cada día, y le estoy muy agradecido por ello.

Es importante recordar siempre que ninguna de las decisiones que tomamos son banales, por muy pequeñas que puedan parecer. Lo que hacemos cada día, a cada momento, es lo que nos define. El resultado de todas ellas compondrá la clase de persona que seremos en el mañana.

Los días se nos escapan de las manos, y cada uno de nosotros tenemos la enorme responsabilidad de decidir conscientemente lo que queremos hacer con cada uno de ellos en coherencia a lo que deseamos lograr, en la clase de persona en la que queremos convertirnos, para así construir nuestro futuro en base a todas esas pequeñas decisiones.

El destino no está escrito, eres tú quien lo fabricas a cada instante.

Aprende de quienes no lo hicieron.

Crea el mejor posible.

Feliz navidad para ti.

Te extraño, aunque siempre fuiste un extraño.

Feliz navidad para todos.

https://youtu.be/th4K5YlX-bI

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