Ahora que vivimos tiempos convulsos, me siento, en este punto del camino, más sereno que nunca.
Cuanto más ruido fuera, más silencio dentro.
Vuelve a leerlo, grábatelo a fuego.
Creo que ya había roto el hielo así alguna que otra vez, tengo esa extraña sensación de deja vu.
Silencio.
Nunca fue un trabajo sencillo, desde el principio requirió de un enorme esfuerzo por preservar mi paz, fabricar una burbuja alrededor completamente imprescindible para vivir lo más ajeno posible a todas las situaciones que se encontraban y se encuentran fuera de mi control.
En un mundo globalizado lo único que me interesa es mi tribu.
No me hables de dioses y monstruos, no quiero ni tu dolor ni tu gloria.
No lo siento y no me disculparé por ello.
Un día lo logré, y pasó a convertirse en un acto inconsciente, alcanzas ese estado en el que ya prácticamente nada te importa ni te afecta más allá de la verdad, mi verdad. Y ahí, en ese punto, es donde puedes poner el foco en ti y en lo que puedes cambiar, y entonces todo se ve diferente.
Todo.
Mirar a los ojos a las personas y ver verdad.
Y regreso siempre aquí, una y otra vez, a contártelo, a expulsar los demonios, el profundo dolor.
Soltar nuestras cadenas, mostrar nuestra esencia, fragilidad, sensibilidad… humanidad.
No existe nada mejor para mí que escribir para salvarse, si todos lo hiciéramos a diario seriamos infinitamente mejores, nuestra vida mas plena, mucho más consciente.
Volvamos a nuestros orígenes, por favor, a expresar sin un destino. Solo un instrumento, nuestra mente y el único propósito de soltar todo lo que tenemos dentro.
Sácalo todo fuera, sálvate tú también.
Continuamos.
Tan natural como doloroso en extremo, aceptar que ya no estás y jamás volverás, compañera de mis mejores y peores momentos, de años que han marcado mi vida con huellas y cicatrices muy hondas.
Siempre estuviste ahí, siempre, en todos los momentos solamente tú, incondicional mirando sin juicios y diciendo sin palabras: estaré siempre contigo, nunca te abandonaré, para mí eres perfecto tal como eres y jamás te reprocharé nada.
Espero haber estado a la altura hasta el final, pequeña.
Echo mucho en falta tu mirada triste, tus sollozos continuos, tus besos sin límite, tu compañía en todos aquellos tiempos en los me sentía solo, abandonado por quienes debían arroparme, por quienes prometieron sostenerme cuando el mundo se tambaleara.
Nada nuevo, es la historia de mi vida. Diferentes caras y distintos nombres, mismo argumento y desenlace.
Pero aún sigo respirando.
Gracias por haber estado ahí en estos 15 años del trayecto que han sido tan vitales para mí, nada volverá a ser como antes simplemente porque no estarás.
Cuando falta alguien a quien amas, a veces cometemos el error de pretender continuar haciendo la misma vida cuando todo es diferente, todo cambia para siempre por mucho que queramos seguir como si nada, para no afrontar la perdida, el anhelo, pasar de puntillas a través de un dolor que deberíamos dejar que nos atravesara sin piedad por todo nuestro cuerpo, de arriba a abajo.
Es la única manera, no hay más.
Observas a la gente corriendo en todas direcciones a ninguna parte, mientras tú te mueves a cámara lenta. Los colores son menos intensos, el aire más viciado… y todo huele a ti.
Escribir cura, pero no hay consuelo para la certeza de que no volverás.
No dejemos pasar en ningún momento la oportunidad de recordar y de llorar a quienes fueron importantes y ya no están, hazlo siempre que lo necesites, te reconfortará de una manera que no podrías imaginar.
¿Seguimos?.
No hay otra opción, es lo que siempre hacemos.
Y ahí estás tú, ya puedo verte con claridad… mírate.
Ayer dejé la puerta abierta, la abriste sin apenas saludar, te asomaste, y de repente ya llevas dos años dentro de mi mundo, dos años de tiempo humano que parece tan fugaz como un bostezo… ya sabes.
Es la primera vez que apareces por aquí y creo que era un buen momento para salir al escenario, disculpa si hay algo de pánico escénico.
Cerrar los ojos, respirar aire puro y soltarlo muy lentamente. Eso eres tú para mí.
Cómo te digo lo importante cuando lo importante es imposible de describir.
Pues eso, lo que llevo dos años diciéndote sin palabras porque no me dan. Que gracias por asomarte a preguntar, querer entrar y estar dispuesta sentarte a pesar de todo esto. De mis demonios, mi nostalgia eterna, mis innumerables errores, mis silencios inadecuados, del peso que cada día debo soportar con sumo placer.
Han sido una montaña rusa de emociones indescriptibles, no podía ser de otra manera.
De momento no estoy muerto, ¿recuerdas?.
Sigamos improvisando, ya sabes lo poco que me gusta planificar.
Esto soy yo, este es mi sitio y así será por siempre.
Creo que todos deberíamos tener nuestro rincón, es importante disponer de un espacio seguro en el que mostrarse y soltar, en el que podamos ser sin miedo todo lo que nos hace ser humanos con mayúsculas.
Necesitamos compartir lo que arde en nuestro interior de la manera que sea necesaria para cada uno, sentirnos parte de algo más grande que nosotros, crear más belleza en lo ordinario, dejar un legado bonito, porque todos lo llevamos dentro, está ahí, suéltalo, muéstralo, no te lo guardes para ti, no seas egoísta.
Escuchar tus sollozos una vez más, tan solo una.
Llorona y pesada… descansa, te quiero y te echaré mucho de menos.

