Mis pies me llevan pero mi mente tiene el control. Jamás podré llegar a donde quiero si no se encuentra en plenas facultades. De ahí mi enfermiza obsesión en tratar de cuidarla, en nutrirla con buenos alimentos, en protegerla de todo ataque externo que pueda llegar a intoxicarla.
No me interesan lo más mínimo las noticias catastróficas en lugares remotos de medios vendidos, ni siquiera la vida del vecino.
Debo concentrarme en seguir mi camino a paso vivo sin permitir que nada ajeno pueda acceder y desviarme de mi objetivo.
Yo soy lo único que tengo, y se antoja de urgente necesidad que me sienta bien conmigo siempre y en todo momento.
No existe nada peor en el mundo que sentirse solo cuando estás solo, que no gustarte, que sufrir un infierno en tu interior y tener la necesidad de escapar de él todo el tiempo.
Tú también estás solo, naciste solo al igual que todos los demás, y cuando llegue tu momento también morirás solo. Curiosamente, y aunque todos sabemos que es una verdad irrefutable, a nadie le gusta escuchar esto porque lo enfocan de forma negativa, cuando en realidad es todo lo contrario.
Cuando comprendas profundamente este mensaje, te darás cuenta que la única persona a la que tenías que rendir cuentas era a ti mismo, y entonces tu prisma cambiará radicalmente. De ahí en adelante puede que te atrevas a hacer todo lo que habrías querido hacer y no hiciste por miedo a lo que opinaran los demás, por miedo a lo que dijera tu entorno.
Todos debemos trabajar en nosotros a diario, es algo fundamental, pero casi nadie lo hace, no dejan tiempo para sí mismos, no lo consideran relevante. Se encuentran demasiado ocupados intentando encajar en el molde, en pasar desapercibidos para no llamar la atención del resto, en no ser los raritos del grupo. Desean ese sentimiento de pertenencia al igual que un drogadicto su dosis.
Anhelan que alguien llegue y les arranque de su pobreza existencial.
De su trabajo monótono, de su eterno letargo, de sus vidas completamente vacías de significado.
Alguien que les aporte un porqué a su existencia. Que venga de fuera para tapar lo de dentro, que aparezca de improviso y rellene su abismo interno, que encienda una vela en la oscuridad, que dé sentido a su transitar, que les guie por el camino «correcto».
No se «pagan» a ellos primero, pagan a los demás y cuando se quieren dar cuenta no les queda nada para sí mismos.
Y esa bola que en su día fue un pequeño grano apenas perceptible cada vez se hace más grande, día a día, año tras año. Preguntándose cada cierto tiempo porqué ya nada les vale, porqué nunca nada es suficiente, cómo es posible que continúen sintiendo ese vacío cuando creen tenerlo todo.
Son incapaces de ver, de comprender que esa falta de sentido jamás se podrá llenar desde fuera porque solo puedes hacerlo tú, y lograr completar ese vacío que percibes es lo único que necesitas para sentirte feliz, abundante, rico, grandioso, pleno.
Porque todo lo que crea una vida completa siempre estuvo ahí, dentro de ti, esperando pacientemente un pequeño espacio de tu vida. Sencillamente suplicaba que tuvieras la valentía de otorgarle un minúsculo pedazo de tu existencia y así lograr compensarte con creces, ofreciéndote todo aquello que necesitabas para volver a ser tú, para reconciliarte contigo mismo, para volver a tus centros.
Somos los únicos creadores de nuestra vida.
No me salves.
Sálvate tú.
Feliz cumpleaños.

