«- Vuelve a casa, se hace tarde, está oscureciendo y es peligroso… la gente y los lugares que habita su odio indiscriminado… sin sentido, los sentimientos inconscientes olvidados, los egoísmos de la palabra ego… sobra explicación, las dardos envenenados que escupen como balas pretendiendo esconder sus múltiples inseguridades, las miradas de superioridad disfrazadas de envidias incontrolables.
Quiero mi yo de forma completa, respirar a millones de kilómetros aire puro, mirar a los ojos y encontrar esperanza… y encontrarla en los míos, revolver los vientos, transformarlos en un violento huracán y arrasar a mi paso todo lo que no sea verdadero.
Quiero sumergirme en las profundidades de mi mente y hallar el interruptor que apague este dolor, los restos del sentimiento de culpa, la inevitable rabia contenida por el engaño, que desconecte la luz del lugar donde desemboca mi parte más sombría después de llenar de oscuridad el tímido resplandor del alma del niño que ha extraviado su sonrisa, y encender la de un brillante mañana dibujado sobre una mente limpia de culpabilidad y de engaños.
Necesito correr tan veloz que nadie pueda alcanzarme, escapar y perderme en los rincones inhabitables del sentimiento humano que todos han olvidado.
Caminar sobre la palabra amor escrita con la sangre de un corazón sin mentiras, tan verdadero como para seguir apreciando los amaneceres que creen ya no existen, los anocheceres imaginarios, los sonidos de una mañana que son música en los oídos, los intensos olores de fragancias escondidas sobre la hierba de un lugar llamado cualquiera, de percepciones del ser que provocarían el calentamiento del más frio de los polos y hacer que tiemble.
Quiero el total, lo quiero todo, quiero a esa persona que era siempre y que ahora únicamente regresa para iluminar la noche cuando no puedo más conmigo, cuando me rindo, y me da un respiro… deja de pensar, de preocuparte, todo va a ir bien.
No es suficiente para mí, te necesito aquí mucho más, quiero constancia en tus formas y realidad de los actos porque ya estoy cansado de las consecuencias de los míos, es lo justo ahora que ya he pagado mi precio, demasiado alto, por cierto.
Mantengo la esperanza de que un día vuelvas para no marcharte, porque sigo confiando en ti a pesar de todo.»
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