Los tiempos acumulándose sin piedad como pesadas losas haciendo un hueco dentro de la cargada mochila que golpea en mis espaldas, las cuales sin embargo me convierten en alguien mucho más fuerte, al contrario de lo que pretenden.
Todas las vivencias recientes que han despertado mi entrenada calma y me han llevado hacia lugares desconocidos e inimaginables.
Las emociones que siento desbordando mi interior en estos meses extraños que acechan las puertas de mi debilitado corazón, coincidiendo en un momento de la historia que percibo clave para todos nosotros.
Y comienzan a asaltar las preguntas como puñales, ¿Es esto verdaderamente la vida en su máxima expresión, todo aquello que nadie supo o pudo explicarme?.
Lo más cercano a la pureza extrema, los sentimientos a flor de piel, la fragilidad de lo incierto, la incertidumbre de lo desconocido, la profunda quiebra de nuestras redes de seguridad.
Y noto que, de alguna manera, era algo que me estaba perdiendo, una de las piezas del rompecabezas que faltaba para completarlo. Como si hasta ahora no hubiera sido invitado a una gran fiesta secreta reservada únicamente para unos pocos afortunados.
Resulta excepcional observar a los seres humanos en uno de los momentos más duros de sus vidas, sin corazas, sin nada que esconder, mostrándose a corazón abierto.
Y yo no puedo ni quiero evitar mostrar mi orgullosa e intensa fragilidad, y así tratar de dar todo lo que llevo dentro para lograr aliviar un poquito el inmenso dolor que les atraviesa con intolerable crueldad.
Algo parecido a morir en vida, a vivir muriendo, para poder resurgir de nuevo mañana y ser mejores con las cicatrices que permanecerán por siempre en nuestro interior.
Arropado por decenas de mantas de falsa seguridad que cubrían mis pies del frío, apenas me dejaban avanzar en la dirección incorrecta para todos salvo para mí, que sigo buscando de forma incesante la Verdad, aún siendo completamente consciente de que nunca la encontraré.
Comprendiendo que se trata de una búsqueda sin fin, y que así es como debe ser. Que me encuentro en paz con quien soy, porque a cada paso me aproximo un milímetro más a la grandeza del ser humano, lo presiento con más fuerza que nunca, soy completamente consciente que la senda que recorro es la correcta.
Al tiempo que observo con tristeza cómo el mundo a mi alrededor se encuentran cada vez más perdidos, lejos de sí mismos, de su alma, de su inherente humanidad.
Alejados de todo lo que importa, sobreviviendo en un universo paralelo que les ahoga poco a poco en el fango más pantanoso, en las tinieblas de un lugar ineludiblemente condenado a reinventarse y resucitar para volver a ser apreciado por todos los que hoy lo dan por sentado, por quienes mantienen sus cabezas agachadas y sus rodillas flexionadas ante quienes creen que les pertenece todo y todos.
Levántate y pelea mientras tengas aliento. Lucha hasta la extenuación contra aquellos que intenten imponerte sus más oscuros deseos. Haz honor al ser humano que eres y no permitas que nadie te manipule. Toma el control de tu vida aunque signifique caminar en contra de la marea.
Abrázame, extiende tu mano sin miedos, viaja conmigo entre los sueños más recónditos prisioneros de tu mente y te mostraré la vida misma, lo más cercano a nuestra verdad más absoluta, el auténtico tránsito del ser humano, el propósito de todos y cada uno de nosotros a través de este plano existencial.
Déjate ir, no te aferres a nada, deshazte de tu identidad, de tu ilimitada colección de prejuicios. Mira como si jamás lo hubieras hecho, como si no conocieras, con esos ojos de niño que acaba de llegar al mundo.
Permítete mecerte entre mis brazos y mostrarte caminos que desconocías, que te han ocultado deliberadamente durante toda tu existencia para que no descubras tu verdadera grandeza.
Estoy aquí para ayudar, es el mensaje que se repite en mi mente cada día con más intensidad.
Ayudar a quien quiera ser ayudado, a quien se encuentre perdido sin saber adonde ir y anhele motivos para no abandonar. A los que se ahogan en su propio silencio. A todo aquel que sienta que tiene que haber algo más que todo lo que hoy siente. A quien su intuición le grita sin cesar que se puede vivir de una manera diferente.
Mi propósito vital es transmitir, con absoluta convicción, que existe otro camino al que sigue la mayoría.
Un camino de sanación, de realización personal, de transformación espiritual, de profunda paz, de plena armonía con el universo.
Un camino de crecimiento exponencial.
El camino que nos hará libres.
Un eterno camino de aprendizaje con todo el tiempo a nuestro favor.

