«- Así es como empieza y termina todo.
Puedes ser constructor o destructor de tu propia vida, pero tienes que decidir.
Cavar tu propia tumba con tus manos hasta ensangrentártelas. Brotar lágrimas de hielo por todos los errores cometidos y por los que aún quedan por cometer. Amasar toneladas de vulgaridad porque eso es lo único que consideras que mereces.
Aprisionar tu lengua mientras permites que pisoteen tu alma una y otra vez sin piedad, convirtiéndote en un mero espectador de la traición. Esconder todos los sentimientos en lo más profundo de tu ser al tiempo que experimentas cómo te van quemando hasta las entrañas, cómo arrasan poco a poco todo tu cuerpo mientras se convierte en cenizas, en la clase de persona que te prometiste nunca ser.
