«- Te esperaba al final de la calle, en la vuelta de cualquier esquina, durante minutos que eran días en la mente, con mis manos repletas de ilusiones y la mirada derramando te quieros distraídos.
Justo ahí, caminando sobre el alambre de un lado a otro y dibujando con mis pasos un camino de símbolos entrelazados imitando al infinito del que siempre me sentí parte. Hablando conmigo mismo, susurrando en el silencio un cálmate a mis adentros como si fuera lo ultimo que haría en mi vida.
