Sin pedir permiso

                                               

«- Mi cabeza es como una olla a presión a punto de estallar, cuando piensas que nadie más puede entrar, que no hay sitio, que no quieres, alguien abre la puerta e intenta pasar sin pedir permiso, sin ni siquiera darse cuenta, sin pretenderlo, espontáneamente; y no es algo que pueda reprochar, sé que las cosas ocurren y ocurren, no hay un porqué, pero por otro lado entiendo que yo ya no soy aquella persona dispuesta a todo desde el principio, necesito amplios tiempos de descanso, de desconexión, de inflexión.

Ya no salto al abismo con los ojos vendados, soy mas cauto en muchas cosas, procuro tener los pies más en el suelo y no tomármelo todo tan en serio.

No es tan fácil, la demás gente desgraciadamente también cuenta y el respeto debe estar siempre ahí, hay ciertas situaciones en las que uno no puede hacer lo que siente porque no es justo para otros, para personas que importan demasiado, y también porque en el fondo no sabe con certeza si es lo que quiere.

Estoy demasiado confundido últimamente como para reparar en lo que siento, en lo que deseo, la acumulación es demasiado grande y necesito hacer una limpieza a fondo para liberar sentimientos que llevo arrastrando desde hace tiempo y que no sirven para nada, se encuentran caducados en mi interior y me están haciendo mucho mal.

No sé muy bien que es lo que hago o lo que pienso, simplemente vivo y mi forma de ver la vida hace que me importen muy pocas cosas y pueda actuar con una libertad bastante grande aunque no total, nunca puede ser absoluta.

El irrefrenable paso de los días es el único juez que podrá sentenciar si estoy haciendo bien las cosas y hacia donde desemboca todo lo que me está ocurriendo, porque a día de hoy me es imposible descifrarlo por más que lo intente.»

Deja aquí tu comentario!.