– De mí podrán decir que me pierdo por mis pensamientos y que me cuesta prestar atención a lo humano, que apenas doy importancia a lo que suelen llamar problemas, que mi ausencia de empatía sobrecoge a lo cercano.
Podrán decir también que aparento un pasotismo ante las situaciones de la vida difícil de entender. Que me alejo y que olvido personas con extrema facilidad y que soy demasiado duro con quien no responde a mis expectativas.
Podrán decir incluso que me atrevo a juzgar comportamientos externos y que soy demasiado moral ante lo humano. Que me siento emocionalmente superior a todos, y que puedo llegar a ser demasiado solitario.
Repítelo las veces que quieras, nunca lo voy a negar.
Pero también podrían decir que poseo un inmenso mundo interior, que no me parezco a nadie que hayan visto antes. Que no presto importancia a lo que no la tiene y que valoro la honestidad por encima de todo.
Podrían decir que presto mi ayuda incondicionalmente a quien me valora y que mis silencios son un tesoro entre tanto ruido. Que me niego a identificarme con lo que no me gusta de mí y busco el crecimiento personal constante.
Que mi paz es contagiosa y que no suelo enfadarme con facilidad. Que tengo el valor de expresar mis sentimientos como puedo y que transmito cariño donde me encuentro cómodo. Que jamás espero nada a cambio, y que dudo, dudo sobre absolutamente todo en mi incesante y eterna búsqueda de la verdad.
Gracias por los 14.610 días de oportunidades, gracias por el tiempo.
Repítelo cuarenta veces más.

