«- Tengo en mi cabeza miles de historias desordenadas como en un viejo desván abandonado pidiendo paso para ser analizadas en la intimidad de mis pensamientos.
Poseo hoy la tranquilidad de saberme seguro de estar sumergido en un desconocimiento absoluto de hacia donde me dirijo, si es que realmente me encamino hacia algún lugar.
Puede que esté equivocando mi perspectiva de las cosas, no lo sé.
Como puedes observar, sigo dudando sobre todo, como siempre.
Creo que en el fondo lo que ocurre es que adoro esta especie de incertidumbre en la que me encuentro y con la que cada día que amanece me siento más cómodo, me estoy acostumbrando a ella con mayor fuerza y pasa como las personas con las que tratas mucho sin haberlo elegido libremente, que al final de forma inconsciente les terminas por coger cariño y ni siquiera sabes porqué.
Como ese niño que condena a uno de sus juguetes al abandono en un rincón de su olvido más ingenuo, y después de algún tiempo se acuerda de él, lo rescata de su aburrimiento, y vuelve a darle importancia.
Es un comportamiento tan extraño, a veces somos tan estúpidos, tan ignorantes, cuándo nos daremos cuenta de que en el fondo no sabemos nada, de que ese juguete siempre ha estado ahí… esperando su momento, confiando en que un día, sin saber porqué razón o con que vulgar excusa le volvamos a otorgar el valor que en su momento de protagonismo tuvo.
Y lo mejor de todo es que jamás nos reprochará nada, permanecerá ahí por siempre, para cuando le necesitemos, sin condiciones… como ciertas personas extraordinarias que nos aguardan desde el silencio más honesto sobrevolando la oscuridad de su modestia, ardiendo en deseos de que le dediquemos un segundo de nuestra miserable existencia.
Siento que he vuelto al fin y tengo más fuerza y confianza que nunca, una vez más me he reencontrado con mi yo del pasado y esta vez le he dado la oportunidad que suplicaba desde hacía tiempo, me ha abierto la puerta de sus secretos más ocultos, para de alguna manera recuperar la alegría que siempre había poseído ocurriera lo que ocurriera, ha volcado todas sus fuerzas en abrirme los ojos y de repente lo he visto todo tan claro, tan evidente…
Quédate conmigo, solo un ratito más, me has hecho mucho bien y ahora me toca a mi enseñarte todo lo que he aprendido en estos años… Lo mejor está aún por llegar.»
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