Puesta a cero

guantes

Una nueva puesta a cero.

A pesar de que en realidad sea un día arbitrario hay costumbres que aportan y que es de vital importancia conservar. Una vez recobradas gran parte de nuestras fuerzas, situados ya en la cima de nuestra reconstrucción, es momento de echar la vista atrás para hacer revisión de daños un año más.

Nunca me han gustado las despedidas, nunca se me dieron bien, pero debo reconocer que decirle adiós a este año ha sido liberador.

Llevaba tiempo deseando que se terminara.

El futuro es incierto, pero de alguna manera en mi cabeza es como un cierre de etapa, la más dura de toda mi vida, y eso es lo que verdaderamente cuenta.

Soy consciente de que los sucesos de este año me han convertido en una persona aún más hermética de lo que ya era. Más reservado, callado y sobre todo desconfiado.

Recuerdo que cuando te conocí no fue nada fácil abrir mi coraza y ser capaz de mostrarme tal y como soy. Pero llegaste como un huracán y llegó un momento en el que resultó imparable, te lo ganaste a pulso y tú has sido una de las pocas personas que han pasado por mi vida a las que he podido mostrar absolutamente todo lo que soy, probablemente a la que más.

Contigo me sentía cómodo, contigo no tenía miedos, me sentía comprendido en cualquier situación y siempre sentí que podía ser yo en todo momento.

También recuerdo en lo ilusionado y lo afortunado que me sentía por haberte conocido, por coincidir, por encontrarnos.

A tu lado todo era mágico, y cualquier momento banal se convertía en algo especial. Teníamos una conexión difícil de explicar, siempre he sabido lo que pensabas y tú lo que pensaba yo, eso me llamó poderosamente la atención desde el principio y es algo que a día de hoy sigue vigente.

Para alguien como yo, confiar ciegamente en otra persona fue siempre muy difícil, pero contigo ocurrió de una forma totalmente natural.

Precisamente por ese motivo me ha llevado tanto tiempo y esfuerzo aceptar tu comportamiento pasado y conseguir atenuar la profunda decepción que sufrí cuando me engañaste.

Siendo honesto, jamás se me habría pasado por la cabeza que fueras capaz de traicionar mi confianza bajo ninguna circunstancia, y menos aún de forma deliberada.

Hubiera puesto la mano en el fuego por ti… y me hubiera quemado. Nunca habrá excusas para algo así.

Eso no significa que no haya comprendido los desencadenantes que llevaron a que eso se diera, y tampoco que no haya entendido tu decepción por mi actitud durante demasiado tiempo, todo ello lo he confesado reiteradamente todo este tiempo atrás, porque yo también me he sentido muy decepcionado conmigo mismo, y comprenderlo me ha servido de gran ayuda para perdonar.

Pero simplemente hay cosas que son injustificables, que nunca deben ocurrir.

Es curioso que incluso te hayas atrevido a afirmar que fui yo quien te dejé a ti primero.

Porque aunque puedo llegar a entender a que te refieres, y en parte llevas razón, la realidad es que no lo hice, y hay que tener mucho valor para afirmar algo así después de tu comportamiento posterior a haberte pedido perdón por mi actitud.

Porque a pesar de que para ti fuera tarde y ya no te importara absolutamente nada lo que yo hacía por intentar reparar el daño causado, hay que tener mucha sangre fría para hacer lo que hiciste mientras yo seguía ahí sin poder conocer de ti todo lo que estaba ocurriendo, y además tratar de disculpar ese silencio como si me estuvieras haciendo un favor a mí y no a ti misma.

Creo que los dos hemos tenido todo este tiempo sentimientos similares, pero por circunstancias distintas.

Yo me convertí durante mucho tiempo en todo lo que odiaba, y tú acabaste haciendo todo aquello que criticabas de tu entorno. Ninguno de los dos fuimos la excepción, no fuimos mejores y terminamos poniéndonos a su altura.

Finalmente y de alguna manera, esta es mi forma de hacer un repaso a mis daños y así poder expulsar todo lo acontecido, poner punto y final a un año desolador y también a una historia tan hermosa en su mayor parte, como tremendamente decepcionante en su desenlace.

Comencemos este nuevo año brindando por las personas de verdad, auténticas, honestas, leales. Por los valientes que no se esconden cuando todo se complica, que no guardan silencio ante las cosas que importan, que gritan pidiendo auxilio hasta perder la voz si es necesario.

Aquellas personas que son transparentes, sencillas.

Por quienes permanecen a nuestro lado aún habiendo conocido la peor versión de nosotros mismos en lugar de tomar el camino fácil y marcharse.

Por quienes nos ayudan a recordar lo que verdaderamente somos en nuestro corazón y habíamos olvidado, porque ellos serán los que más merezcan nuestro amor cuando hayamos regresado.

Puede que sean pocas, pero aún quedan.

Feliz 2019.»

Deja aquí tu comentario!.