
– Todas esas vidas que han quedado atrás, evaporadas casi en su totalidad, como pólvora de cañón, confirmando mis mas tristes suposiciones.
Que olvido, olvido, y sigo para adelante.
Olvido personas, lugares, situaciones. Lo siento todo tan frío y lejano, tan ajeno a mí, que me cuesta creer que haya ocurrido y que yo hubiera estado allí, que hubiera sido participe de ello.
Me detengo a reflexionar y no entiendo como una persona como yo, que valora y siente tanto las cosas importantes de la vida, puede olvidar con tanta facilidad.
No me gustaría regresar a ningún momento de mi pasado.
No comprendo a la gente que dice que cualquier tiempo pasado fue mejor, que volvería a tal o cual edad.
Es un error de perspectiva, nuestra mente nos engaña y nos empuja constantemente a creer que el presente siempre es peor que lo que hemos vivido en etapas anteriores.
Cuando me ocurre tan solo debo esforzarme tímidamente en analizar por todo lo que he pasado y en que situación me encuentro.
El presente siempre gana, es natural.
Como también sé que el futuro ganará al presente, pero no ahora… cuando sea su momento.
Pienso, reflexiono y siento. Lo siento por las personas que he dejado atrás y hubieran preferido que les reservaba un pequeño huequecito en algunas paradas del camino, un ratito, sentarse y charlar, nada mas.
Pero no puedo dejar de ser, de hacer lo que siento, y de no hacer también, ha tenido que ser así, aunque a veces me sienta culpable, el equipaje no es demasiado pesado como para no poder llevarlo a cuestas, al menos de momento.
