No mires atrás

                                

«- Muy temprano, aún no ha amanecido, lo intenta.

Subo al autobús, sumergido como siempre en mis incesantes pensamientos; observo a la conductora, sonríe, sonrisa abierta, amable… extraña, no me acostumbro, mi ancha experiencia y mi desconfianza natural me lo impiden.

Dirijo la vista hacia el fondo, vacío, silencio, sólo una chica sentada, preciosa, atractiva.

La miro, me mira… nos miramos, tan sólo un instante; desvía sus ojos hacia el exterior y los míos hacia el suelo; no son horas para confiar, demasiado pronto o demasiado tarde quizás.

Avanzo, me siento a su lado sin ni siquiera pensarlo, cara de sorpresa, mirada de desconfianza, la miro, sonrío: «- es broma, no te asustes.», le digo casi susurrando, me levanto, me alejo, hacia el fondo.

Deja pasar unos segundos, me mira tímidamente, aún con la sorpresa dibujada en su rostro… no dice nada, no hace falta, no lo pretendía.

He provocado su interés, he despertado en alguien una emoción, un sentimiento, extraño, no importa de que manera, todo vale, en un pequeño instante, difícil de explicar, y de entender, mágico en cierta manera, misteriosa situación.

Por muy absurdo que pueda parecer, quedará grabado en su mente, y en la mía.

Se abren las puertas… se aleja, no importa… ya no.

Con el tiempo he aprendido a no mirar hacía atrás, a no arrepentirme de nada.

Amanece lentamente, llego a casa, no quiero dormir pero mi cuerpo no desea otra cosa y me obliga a cerrar mis ojos.

Yo también me alejo.»

Deja aquí tu comentario!.