«- Anoche me desperté como casi siempre, en mitad de la madrugada, y durante el rato que estuve despierto me vino a la mente algo que hubiera escrito en ese mismo momento si hubiera tenido fuerzas para levantarme medio dormido y dejar constancia de ello en algún papel.
Me dormí sabiendo que por la mañana no lo recordaría o tan solo lo haría parcialmente, sé que me repito, pero odio que me ocurra eso.
Es algo tan extraño, te pasas meses pensando cómo colocar una cama, de qué manera encajarla entre cuatro paredes, la cambias de sitio, de posición, una y otra vez y un tiempo después te das cuenta de que el problema no es esa cama, si no que eres tú mismo el que no encaja en ese lugar.
Me pasa habitualmente con un gran número de cosas, y cuando creo que ya he encontrado el sitio definitivo, vuelvo a cambiar.
Nunca me había parado a pensar en ello hasta anoche, jamás había profundizado en la raíz de ese comportamiento, pero ayer me di cuenta de que el primero que no termino de encajar en ningún sitio y en ninguna de las posiciones posibles soy yo, y lo que me ocurre con las cosas es simplemente una prolongación de mí mismo, de mi naturaleza.
Me cuesta mucho sentirme cómodo en un lugar durante mucho tiempo, acostumbrarme a una situación, me canso bastante rápido de casi todas las cosas, y de las personas, a no ser que encuentre algo muy especial en su interior, si no es así, me alejo, no me importan, tampoco me interesan, podría no volver a saber de ellas en toda mi vida y no las echaría de menos, me olvidaría.
Las cambiaría sin dudarlo por otras personas que se han ido por caminos distintos en algún momento de mi vida y que no puedo apartar de mi cabeza… tampoco quiero hacerlo, forman parte de mí y les debo parte de lo que soy.
Sólo que les extraño tanto que casi siempre elijo el silencio en la lejanía a un cómo estás apuntando con el arma de la obligatoria necesidad de sentirse bien forzados por su vergonzosa moral.
No quiero más juegos de mentiras, tampoco necesito pruebas, el recuerdo es siempre mucho más bonito que la realidad, engañoso en ocasiones, pero definitivamente más bello.
Últimamente siento una intensidad en mi interior como nunca antes había experimentado, es algo difícil de explicar, es la intensidad de sentirme capaz de cualquier cosa que me proponga, de saborear los días, los momentos como si fueran únicos, como si apenas hubiera habido un ayer y tampoco pudiera existir un mañana, de decidir a cada instante lo que deseo y realizarlo, sea lo que sea.
Es como el actor que lleva durante toda su vida siendo un secundario y años más tarde de repente le dan un papel protagonista; con la salvedad de que a mí nadie me lo ha dado, me lo he otorgado yo mismo.
De haber sabido que era tan sencillo lo habría hecho antes, pero sin duda todas las cosas tienen su momento y el mío es éste, el momento de ser yo por encima de opiniones ajenas, el de crecer como persona sin marcarse ningún tipo de límite y el de continuar empezando a cumplir las promesas que hice cuando no era más que un soñador de ilusiones descabellabas.
Hoy es un buen día para estar vivo, en realidad cualquiera lo es.»
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