
«- Perdido el fin del mundo, observando la inmensidad del mar… continuando el camino hacia la espiritualidad que un día me propuse, hace ya mucho tiempo.
Dejando atrás todos mis recuerdos, desprendiéndome de la mayor parte de los conocimientos que lo único que me aportaban eran las esposas que aprisionaban mi mente y me impedían volar.
En lo que a esto se refiere no tengo en cuenta a nadie, porque siempre que lo he hecho han intentado engañarme, llevarme hacia su terreno, hacia su mundo vacío.
Lo repetiré las veces que sean necesarias: correr es de cobardes, y los cobardes son perdedores por naturaleza.
Y el tiempo no se gana ni se pierde. El tiempo es el engaño más despiadado de la raza humana.
En el momento en el que nos soltamos de nuestras cadenas y comenzamos a transformarnos en personas libres, nos liberamos de nuestra prisión personal y comenzamos a vivir.
¿Es que aún no te has dado cuenta?, úsalo únicamente para hacer tu vida más práctica y después olvídate de él.
No pretendas nunca ganarlo ni perderlo, porque siempre serás tú quien pierda.»
