«- Nadie sabe hacia donde va, pero eso no importa.
Lo importante es no estar parado, no estancarse en un surco hecho en la arena con las olas del mar, abrirse sin miedo hacia los cambios, desnudar las manos, abrir los brazos a lo impredecible.
Tantas veces lo he hecho, tantos cambios de piel, tantas mudas de alma…
Ganas besos nuevos y abrazos sinceros, palabras por descubrir las bocas que las expulsan entre los extremos de verdades y mentiras, conviviendo juntas desde amaneceres limpios hasta noches confusas, sin arrepentimientos, sin dolores ni nostalgias absurdas salpicadas de incertidumbre.
Yo tampoco sé hacia donde voy, en realidad jamás lo he sabido, pero no por eso he dejado de caminar.»

