«- No puedo comprenderlo… la maldad gratuita, la falsedad, el rencor, la envidia, la mentira, el odio, los celos… y que a pesar de todo ello se crean con el derecho de mirarme a los ojos y pretender convencerme que soy igual que ellos, mintiéndose a sí mismos.
La vida tarde o temprano les mostrará el tipo de personas que son y les colocará en el lugar que les corresponde, dándoles la lección que no han sabido aprender por ellos mismos.
¿Tan complicado es de entender?, no sé que es lo que necesitan para abrir los ojos de una vez a la verdad, a un mundo que se muere delante nuestro, que se estremece observando como lo destrozamos mientras nos odiamos unos a otros en lugar de amarnos y de apreciar la belleza de lo invisible, del tesoro que se encuentra en el interior de cada ser humano pero que nadie quiere esforzarse en descubrir y prefiere ignorarlo.
Y de la brutal belleza que nos rodea, que nos envuelve llorando de tristeza porque no somos capaces de acariciar con todos nuestros sentidos este inmenso regalo que se nos ha otorgado, sobreviviendo con el poco aliento que le resta gracias al aire proporcionado por las pocas personas verdaderas, cristalinas, puras que aún quedan.»
Relacionado