“- Si encuentras un hombre que enfrenta los peligros con coraje, que no se ve afectado por sus deseos, feliz en la adversidad, calmado en medio de la tormenta, ¿No es cierto que sentirás veneración por él?.» Séneca.
La filosofía estoica es una corriente con una base lógica cuyo objetivo es guiar nuestras vidas a través del dominio de los sucesos, utilizando la valentía y la razón para afrontar las adversidades, controlando nuestras emociones ante éstas.

ORIGEN DEL ESTOICISMO
La escuela estoica fue fundada a comienzos del siglo III a.C. por un comerciante llamado Zenón de Citio, quien, tras un naufragio que casi le cuesta la vida, logra llegar a Atenas.
Allí comienza a interesarse por las diferentes corrientes filosóficas y a estudiar cada una de ellas. No hallando ninguna con la que se encontrara completamente identificado, decide ir recogiendo las mejores ideas de cada una y añadiendo las suyas propias.

A partir de ahí, comienza a transmitir sus ideas en el mercado de Atenas, donde existían una especie de galerías cubiertas denominabas Stoas, de ahí el nombre que da origen a ésta filosofía.
No tarda en ganar adeptos. La gente de diferentes clases sociales encontraba en su filosofía multitud de consejos de enorme utilidad que fueron transmitiendo a su entorno y popularizó el estoicismo rápidamente.
Gran parte de ésta rápida popularidad se debía a que, a diferencia de la mayoría de corrientes filosóficas, las ideas de Zenón eran eminentemente prácticas, aportando consejos de gran utilidad a los problemas de la vida diaria.
Otro de los motivos fue que las ideas estoicas eran muy amplias, por lo que las podían aplicar tanto ricos como pobres, desde un rey hasta un esclavo.
PRINCIPIOS DEL ESTOICISMO
El estoicismo se compone de multitud de ideas y principios que continúan siendo completamente válidas en la actualidad.

Expondremos a continuación de las principales características la filosofía estoica.
- Atención: observar nuestros pensamientos y nuestros actos para ser más conscientes era lo que los estoicos denominaban prosoche.
Esto nos permite mantenernos presentes y evitar experimentar emociones negativas asociadas al sufrimiento debido a errores pasados o al miedo que provoca un futuro incierto.
Además, éste habito tan sencillo también nos permite controlar nuestra atención y dirigirla en la dirección correcta para poder cumplir nuestros propósitos.
La observación de nuestros pensamientos nos proporciona la ventaja de poder detener aquellos que podrían provocar emociones negativas, antes de que nos causen mayor dolor. Poner un «nombre» a este tipo de pensamientos y emociones nos facilitará la tarea de solucionarlos antes de que vayan a más.
- Eudaimonia: Para los estoicos, esta definición significaba algo muy cercano al desarrollo personal, es decir, el trayecto entre la persona que eres hoy y en la que podrías llegar a convertirte mañana.
Para trabajar en ella, se basaban en dos pilares principales: tranquilidad y virtud.
“- La filosofía es el amor de la sabiduría, es el arte de vivir una buena vida.” Epicteto.
La tranquilidad (ataraxia) es fundamental. Consiste en mantener en todo momento la calma mental independientemente de lo que ocurra a nuestro alrededor, alejando de nosotros la ansiedad con el objetivo de tomar mejores decisiones. Es importante para ello ser un observador imparcial de los acontecimientos.
“- Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza.” Marco Aurelio.
La virtud (areté) es para el estoicismo la piedra angular de la felicidad. La virtud representa la excelencia, el nivel más alto al que un individuo puede llegar a través de sus actos. Para ello, se sustentaban en cuatro ejes primordiales: aprendizaje constante (sabiduría), tratar bien al prójimo (justicia), valentía a pesar del miedo (coraje) y capacidad para superar las dificultades (disciplina).

- Dicotomía de control: consiste en tener la capacidad de diferenciar entre lo que depende de nosotros de lo que no, ocupándonos únicamente de lo que podemos controlar, desechando todo aquello ajeno a nuestro control.
Como ejemplo: podremos hacer ejercicio, alimentarnos de forma saludable, descansar bien, meditar y demás acciones con el fin de mantenernos saludables, pero siendo conscientes de que no se encuentra bajo nuestro control la posibilidad de enfermar o de tener un accidente.
Por lo tanto, es muy importante adquirir la capacidad de enfocarnos en lo que podemos hacer y dejar de pensar en lo externo a nosotros mismos.
“- El hombre sabio se preocupa por la intención de sus acciones, no por sus resultados. Nuestra acción inicial está bajo nuestro control, pero la Fortuna determina su final.” Séneca.
- Amar el destino (amor fati): Es una forma de comprender que no tenemos la posibilidad de cambiar lo que nos ocurre, en cambio, sí podemos modificar nuestra percepción de los hechos.
Se trata de una técnica que nos ayuda a transformar los obstáculos de nuestro camino en oportunidades, aceptando lo que nos pasa y buscando las maneras de sacar provecho de estos acontecimientos.
“No esperes que los eventos sucedan como deseas. Desea que ocurran como son, y tu vida transcurrirá sin problemas” – Epicteto.
- Libertad: Para los estoicos el significado de la libertad poco tiene que ver con cómo es entendida en el mundo actual. Hacer todo lo que queramos en realidad es una manera de esclavizarnos, de ser victimas de nuestros deseos, dejando la razón a un lado.
La libertad está directamente relacionada con la disciplina. Sin disciplina no puede existir libertad. Cuando nos dejamos llevar por nuestras emociones nos convertimos en esclavos de las mismas.
Debemos actuar mediante la razón para impedir dejarnos arrastrar por nuestros deseos. Si conseguimos decir no a los placeres de forma consciente y aceptamos que para ser libres tenemos que soportar algunas incomodidades, lo seremos, porque dependeremos mucho menos de todo ello.
“- La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.” Séneca.
- Vive el presente (memento mori): No sabemos si vamos a vivir muchos o pocos años. Por tanto cuando tenemos la perspectiva de que vamos a vivir durante mucho tiempo inconscientemente nos hacemos daño.
Puedes morir en cualquier momento, y tener esto presente la mayor parte del tiempo posible es fundamental para perseguir tus propósitos vitales sin descanso.
El hecho de aceptar que la muerte acecha en cualquier lugar debe servir como impulso constante para amar la vida.
VIVE COMO UN ESTOICO

Un estoico observa el mundo y a sí mismo desde un perspectiva neutra. No se deja llevar por pensamientos negativos, manteniendo la mente clara para comportarse en base a la razón. Conoce la diferencia entre aquello que puede controlar y lo que no, enfocándose exclusivamente en lo que se encuentra en su zona de influencia.
Mantiene sus deseos a raya para impedir dejarse llevar por ellos. Se enfoca en lo importante y desecha lo superficial. Usa el pasado como aprendizaje y valora las consecuencias de sus hábitos a futuro.
Se esfuerza en lograr sus proyectos día a día sin pensar en la meta. No busca el dinero o el éxito, pero sabe que con sus acciones es muy posible que lleguen sin buscarlo directamente. Si ocurre, los acepta sin aferrarse a ellos.
Se siente de la misma manera tanto si el destino le favorece como si le perjudica. Le gusta disfrutar de los placeres de la vida, pero con mesura, no permitiendo en ningún momento que le gobiernen.
Le interesa socializar aunque se distancia en situaciones que considera irrelevantes. Aprecia la compañía ajena, sin embargo es muy feliz cuando está solo.
Busca frecuentemente la incomodidad porque sabe que le hará más fuerte a la hora enfrentarse a los problemas de su vida.
«- Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad.» Marco Aurelio.
Es comprensible que todas estas características puedan parecen demasiado abrumadoras, sin embargo, no se trata ni mucho menos de ser perfectos, sino de comenzar a aplicarlas en nuestra vida cotidiana de manera progresiva y comprobar como nos sentimos y si resuenan con nosotros.
Es un ideal pensar en mantenerlas en todo momento, en no fallar nunca. La perfección no existe y por supuesto el estoico perfecto tampoco.
Al fin y al cabo, lo importante es el camino, no la meta.
La mejora constante, el sentir que hoy somos mejores que ayer, nos convertirá en auténticos estoicos en el mundo actual.

