«- De historias que nos transmitieron quienes ya habían viajado allí conseguimos descifrar las respuestas a las más complicadas de las cuestiones de nuestras vidas, de vivir y morir en un instante de ingravidez plasmada por las aceras de las sucias calles de la noche, ocultando secretos que todos tuvimos que aprender a averiguar con gran esfuerzo por nosotros mismos.
Intentamos desde siempre, a cada instante, acertar la puerta correcta entre demasiadas erróneas, al tiempo que dejamos atrás historias de dolor, huellas que provocan profundas marcas en el ser y que necesitamos de una vida entera para olvidar.
Atravesamos caminos pantanosos repletos de niebla y confusión guiados únicamente por un instinto que debemos creer que funcionará ya que en realidad es lo único que poseemos para saber hacía donde nos dirigimos.
Tratamos de expulsar fuera de nuestro ser los gritos de rabia, los sentimientos que queman demasiado como para poder soportarlos en nuestro interior… y logramos seguir respirando.
Llévame al lugar donde todo es eterno, donde siempre brilla el sol, donde solo existe amor. Agarra con fuerza mi mano y viajemos a ese sitio en el que todo era mágico, y de un soplido fabricábamos huracanes y de un salto tocábamos la luna con la punta de nuestros dedos, donde corríamos a la velocidad de la luz y de un giro provocábamos tempestades… llévame a ese lugar que no existe más allá de mi imaginación, más allá de mis recuerdos.»
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