«- Aunque pueda parecer irracional, ser feliz no es fácil, supongo que porque es algo que no sabemos detectar en su momento, vivimos ese estado como si fuera algo normal, habitual, y solo lo reconocemos cuando termina.
La tristeza es mucho más fácil de comprender, no la suelo desear, pero muchas veces la extraño.
Siento que me encuentro en un momento crucial de mi vida y no sé como afrontarlo anímicamente, no sé que hacer.
Cuando has sufrido tantos cambios en tu vida en un pequeño espacio de tiempo debes encontrar momentos para reflexionar sobre ello, sentirlos dentro, hacerlos tuyos, asimilarlos desde el sosiego y la paz.
Si no lo haces tarde o temprano se volverán en tu contra, te causarán daño sin que puedas verlo venir.
Necesito volver a encontrar esos ratitos de soledad que he perdido y que me hacían único, seguir buceando hacia el fondo de mis pensamientos y regresar a mis orígenes.
Es difícil expresar lo que uno siente por dentro cuando sabe que ineludiblemente todo va a cambiar.
Echas la mirada atrás y sientes que todo pasa tan rápido… la vida.
Recupero los recuerdos de cuando el niño era yo y siento que ha sido ayer, y ahora el padre voy a ser yo.
Es complicado digerir algo así, nadie está preparado para esto.
Cuando el hijo eres tú te sientes protegido, no te planteas la responsabilidad que es tener alguien a tu cargo para el resto de tu vida.
Solo espero estar a la altura, dar lo mejor de mi mismo e inculcarle mi forma de ver la vida, hacer de él la mejor persona posible.
Una nueva vida está a punto de comenzar y ya nada será igual.
Un día cercano todo cambiará.»

