Deudas

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«- Un año más tachado en el calendario.

Es posible que aunque no sean más que cifras sea nuestra obligación sacar provecho a esta fecha para ahondar en nuestro interior, y en todas direcciones.

Sacar conclusiones a un año muy convulso, devastador, repleto de tormentas interminables, emocionalmente agotador.

Aceptamos el profundo dolor que hemos sentido ya como algo nuestro, esa mochila llena de piedras que hemos arrastrado durante meses atrás mientras intentábamos hasta la extenuación no perder a valiosas personas que en realidad lo único que deseaban era desaparecer de nuestro lado, por lo que todo el esfuerzo fue en vano. 

Aquellas personas a las que creía eternas y se alejaron de nuestras vidas.

Y he llegado a entender con el paso del tiempo lo que en aquel momento no podía hacerlo de ninguna forma.

Que era algo fundamental, totalmente imprescindible para una situación que se había convertido en insostenible, para poder realizar ambos un proceso de reconstrucción profunda. Y también para ser consciente de que yo no he sido el único que ha perdido con todo esto. 

Cuando uno se detiene a observar a su alrededor se da cuenta aún con más fuerza de lo que los dos hemos perdido. De la fortuna que tuvimos de encontrarnos.

Tú y yo somos tesoros enterrados, personas especiales rodeadas de vulgaridad. De eso nunca ha habido duda, pero es una certeza que se acrecienta aún más con el paso del tiempo.

Sigo pensando que eres alguien increíble, una persona realmente extraordinaria, lo más importante que he tenido en mi vida.

Me he sentido muy raro en éste día, y te he echado en falta más que nunca. No sé tú, pero yo te sigo echando de menos todos los días en mayor o menor medida, es inevitable y eso no hay nadie que lo pueda borrar.

Quizá en este tipo de fechas, cuando nos envuelve la nostalgia, cuando no nos sentimos tan fuertes, es cuando uno se detiene de nuevo a reflexionar y no termina de comprender cómo es posible que lo nuestro haya terminado así, cómo pudo ser que a pesar de todos los problemas no fuéramos de capaces de superarlos. Y cómo es posible que el amor no nos diera esperanzas cuando tanto habíamos hecho por él.

La vida nos rompió de la forma más cruel, nos hizo sufrir demasiado, puso en nuestro camino un gran número de obstáculos en un corto espacio de tiempo y no estuvimos a la altura de las circunstancias, nos derrumbamos.

No supimos, no pudimos, nos superó por todos lados, es normal, somos personas y tenemos límites. El problema es que nos aislamos, no fuimos capaces a afrontarlos juntos como habíamos hecho antes. Juntos éramos más fuertes, juntos habíamos superado los muchísimos problemas que se nos habían puesto por delante en el pasado.

Quizás cometimos el error de dar por sentado que nuestro amor era tan fuerte e indestructible que sobreviviría a todo, pasara lo que pasara, y nos confiamos… quizás lo cometí yo.

Sin duda la vida está en deuda con nosotros, nos debe una compensación enorme y ojalá que algún día podamos cobrarla y nos devuelva todo aquello que un día nos arrebató sin piedad.»

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