Coraje

44613901_1975218022570736_8614332102185320448_n.jpg

«- Cuando menos fuerzas tengo para escribir, es cuando siento que más necesito hacerlo. Y últimamente apenas tengo.

Necesito obligarme a empezar y es entonces cuando me dejo llevar.

Porque en el momento en el que comienzo ya no sé parar.

Lo he asumido como terapéutico desde que comencé hace ya más de media vida, algo sanador. Es imposible expresar lo que uno siente cuando lo hace, es como si entraras en una especie de trance en el que parece que el tiempo se detuviera y no existiera nada más.

Como un músico creando una nueva canción o un pintor finalizando su ultima obra, poniendo toda su alma en lo que hacen.

Y llega un momento en el que inexorablemente debes darle un final, aunque nunca estés totalmente satisfecho. Es la auto-exigencia eterna de quien crea algo con todo su corazón.

Las mejores creaciones en cualquier ámbito artístico son las que uno crea para sí mismo. En la intimidad y el silencio de la noche, donde parece que no existe nada.

Aunque posteriormente lo muestre al resto del mundo, a quien tenga interés en hacerlo suyo, quienes de una forma u otra se sientan identificados con lo que se pretende transmitir.

Las palabras pueden ser sanadoras o pueden ser asesinas, todo depende de como las utilicemos. Reconozco que he estado en ambos bandos.

Puede que ese sea el motivo por el que cada vez hable menos y escuche más.

Yo siempre he sido así… toda mi vida, obsesivo con las cosas y con las personas que desatan mi pasión, que sacan lo mejor de mí.

Yo soy todo o nada desde que me conozco.

No sé si eso es bueno o malo, pero sinceramente no sé medir, me resulta imposible y sobre todo inaceptable contener o esconder la clase de persona que soy, porque sería un insulto y una falta de respeto a mí mismo, una verdadera traición.

Y yo puedo llegar a perdonar una traición ajena, pero resulta mucho más complejo perdonar una propia.

En las ocasiones que ha ocurrido, en las épocas en las que he mostrado mi peor cara y he abandonado mi verdadero yo, nunca ha sido por temor a lo que los demás pensaran de mí, si no porque las circunstancias de la vida me quebraron hasta el punto de llegar a convertirme en una persona más, a olvidar lo más importante que tengo, lo que me define y al mismo tiempo marca la diferencia.

Pero también sé que todos los errores que he cometido en el pasado contienen toda la sabiduría de mi presente.

Sin ellos no sería yo ni podría conocer todo lo que hoy sé, sin todo ello no podría haber regresado definitivamente a mis centros. He aceptado que no puedo ser perfecto, que forman parte del aprendizaje y que estoy obligado a utilizarlos en mi propio beneficio para crecer.

Después de todo lo acontecido en este año, ha sido muy difícil para mí aceptar la realidad de que emocionalmente ya no te necesito.

El inevitable alivio por un lado, y la profunda tristeza por otro, al descubrir que la persona más importante que sin duda he tenido en mi vida haya dejado de serlo en ese sentido.

Que no eres ese ser imprescindible, como de otro planeta que la mente me trataba de convencer durante buena parte de estos meses con el objeto de idealizarte sin limites.

Y he sido capaz de comprender que los errores han sido compartidos, es evidente que no por igual, pero no han sido exclusivamente míos.

Y que cada uno ha tenido la laboriosa tarea de hacer auto-critica y aceptar los suyos para no volver a cometerlos jamás.

Nunca me había percibido tan pequeño como en estos meses atrás, y nunca te había visto a ti tan grande.

Y ha sido una sensación muy extraña para alguien como yo, que nunca se había sentido así delante de nadie en toda su vida, que siempre ha mirado de igual a igual a cualquier persona con la seguridad de saber lo que valgo.

Nos hemos hecho mucho daño el uno al otro, pero quizá lo que nos diferencia de los demás es que hemos tenido la capacidad de comprender y ser capaces de perdonar para no perdernos mutuamente.

Resulta reconfortante saber que ya no dependo, que ya no voy por detrás y que el futuro no lo va a escribir nadie más.

Y también muy gratificante sentir que a pesar de todo lo ocurrido, y de la actual ausencia de esa necesidad y dependencia emocional, haya sido capaz de perdonar de corazón y descubrir, tras todo este tiempo, que te sigo queriendo, que me importas mucho y que sin duda eres alguien que merece la pena mantener cerca.

El tiempo será quien nos muestre de qué manera.

Feliz navidad para todos. A quienes améis éstas fechas y también a las personas que estáis deseando que terminen, quienes mataríais por viajar al pasado y poder disfrutarlas con personas que por unos u otros motivos no están a vuestro lado, los que recordáis en estos días momentos mejores de vuestras vidas y el único regalo que deseáis es que os devuelvan a esas personas que se han marchado y hacían más bello vuestro mundo.

Vuestro sentimiento es también el mío.

Fuerza, coraje y salud. Que nadie se rinda, que nadie se atreva a abandonar. Todos vamos a salir de ellas reforzados. Aunque a veces cueste creerlo, lo mejor siempre está por venir.

La risa no tiene tiempo, la imaginación no tiene edad, y los sueños son para siempre.

Felices fiestas.»

Deja aquí tu comentario!.