«- Así es como empieza y termina todo.
Puedes ser constructor o destructor de tu propia vida, pero tienes que decidir.
Cavar tu propia tumba con tus manos hasta ensangrentártelas. Brotar lágrimas de hielo por todos los errores cometidos y por los que aún quedan por cometer. Amasar toneladas de vulgaridad porque eso es lo único que consideras que mereces.
Aprisionar tu lengua mientras permites que pisoteen tu alma una y otra vez sin piedad, convirtiéndote en un mero espectador de la traición. Esconder todos los sentimientos en lo más profundo de tu ser al tiempo que experimentas cómo te van quemando hasta las entrañas, cómo arrasan poco a poco todo tu cuerpo mientras se convierte en cenizas, en la clase de persona que te prometiste nunca ser.
Puedes permitir que tu existencia, única e irrepetible, se mantenga controlada por quienes tan solo pretenden que seas un calco de ellos mismos y del resto. Aquellos que inconscientemente no quieren que seas tú, no desean lo mejor para ti por miedo a tener que enfrentarse a sus propios demonios al reflejar su vida a través de la tuya. Personas que quieren asegurarse de que vivas como creen que debes vivir, y así evitar traicionarles escapando del camino marcado para todos, incluso desde antes de nuestro nacimiento.
Pero también puedes (y créeme cuando te digo que puedes) mandarlo todo al carajo y sentir como consigues respirar de nuevo aire puro. Cómo ese nudo en la garganta que sientes desde que te levantas hasta que te acuestas día tras día, desaparece, dejando paso al orgullo interno de estar haciendo honor a tu transito a través de ésta experiencia terrenal.
Tienes la oportunidad de comenzar en cualquier momento un trayecto hacia la eternidad. Un aporte de sentido vital absoluto que abra de par en par las puertas de la paz interior de una forma que jamás habrías imaginado sentir.
No importa en que situación te encuentras hoy, tampoco lo que hayas hecho hasta ahora. Siempre es el momento perfecto para conceder la libertad a los sueños más profundos almacenados en un oscuro rincón de tu mente que ni siquiera recordabas que existían, porque llevaban tanto tiempo escondidos que ya apenas formaban parte de ti.
Empieza a dejar atrás todo lo que no sume, a toda persona que no te apoye en tu proceso, a quienes rechacen tu derecho a ser alguien distinto a lo que eras, a los que te juzguen por querer iniciar un camino nuevo. A todos aquellos que lo único que intentan es amarrar tus pies al suelo mientras lo único que deseas es levitar.
Hemos sido creados para crear, todos llegamos a este mundo para construir cosas grandes, para dejar huellas profundas. Tenemos a nuestra disposición, en nuestro interior, un potencial enorme que estamos desaprovechando, pero la mayoría de la gente no lo sabe, ni siquiera lo sospecha, porque nos han obligado a olvidarlo para convertirnos en esclavos a su entera disposición.
Están obsesionados en mantenernos entretenidos y ocupados todo el tiempo, a través de empleos que nos anulan como personas y de tecnologías que nos convierten en zombis adictos y que desconectan nuestras mentes. El problema real es que hemos normalizado éstos hábitos en nuestra vida y no somos capaces de observar cómo acaban con nosotros, cómo somos controlados en lugar de controlarlas.
Porque la única manera de acceder a nuestro verdadero potencial es a través de la contemplación. El silencio, la atención plena, la observación consciente, la música, la meditación, los psicodélicos, el yoga… son prácticas que nos elevan y abren las vías necesarias con el fin de extraer todo lo que tenemos dentro para descubrirnos unos niveles de inspiración y creatividad brutales que solo una minoría se ha atrevido a experimentar, pero a los que cualquiera puede acceder.
No te permitas el lujo de vivir un día más en este mundo sin dar todo lo que en el fondo sabes que puedes ofrecer a los demás. Somos demasiado importantes como para desperdiciar nuestra existencia llevando vidas vulgares.
Deja de pisotear y escupir el camino que transitas. Explora nuevas formas de hacer las cosas a riesgo de que nadie camine a tu lado.
Elige una vida contemplativa.»

