«- Invertir en ti mismo es la mejor inversión que realizarás. No solo mejorará tu vida, mejorará las vidas de los que están a tu alrededor.» Robin Sharma.
Una inversión se puede definir como la acción o el conjunto de acciones que se realizan para aumentar el valor de algo con el paso del tiempo. Solemos relacionar la palabra inversión con el dinero, pero olvidamos que este concepto también es aplicable a las personas.
Partiendo de dicha definición como base, hablaremos de la importancia de invertir en uno mismo, aumentando nuestro valor en todos lo ámbitos de la vida.

POR QUÉ ES NECESARIO INVERTIR EN UNO MISMO
Aunque en nuestra vida cotidiana no solemos ser conscientes, con cada una de nuestras acciones estamos invirtiendo constantemente nuestro tesoro más preciado: el tiempo.
Las decisiones que tomamos en cada momento de cada día, traen consigo un aumento o bien una disminución de nuestro valor a futuro.
Lo creas o no, todas éstas decisiones son única y exclusivamente tuyas. Sea cual sea tu situación personal y laboral, la decisión última de lo que haces con tu tiempo te pertenece a ti.

«Solemos relacionar la palabra inversión con el dinero, pero olvidamos que este concepto también es aplicable a las personas.«
Las inversiones que realizamos las podemos clasificar en positivas y negativas, en función del valor que nos aportan.
Si por ejemplo decides tirarte en el sofá mientras miras Instagram o cualquier otra red social durante horas, ver una serie o una película en Netflix, tomar comida basura, o pasarte la noche bebiendo… estás realizando una inversión negativa, porque el valor que recibes a cambio es muy bajo o nulo.
Por el contrario, si eliges otro tipo de acciones, tales como leer un buen libro, tomar comida nutritiva, ejercitarte, salir a pasear, practicar meditación, aprender un idioma o conocer lugares nuevos, el ejercicio de éstas inversiones aumentará tu valor considerablemente.
Con esto no pretendo decir que debamos estar constantemente analizando de forma obsesiva si lo que estamos haciendo tendrá un impacto positivo o negativo. Se trata de que la mayor parte de las cosas que hagamos cada día nos aporten valor y nos permitan crecer, pero eso no significa que no podamos permitirnos de vez en cuando hacer otras, siempre y cuando sean algo excepcional.
Lo que nos aportará esta practica es lograr ser mucho más conscientes de las decisiones que tomamos. Así, a diferencia de lo que hacíamos en el pasado, ya no serán acciones automáticas.
«Aunque en nuestra vida cotidiana no solemos ser conscientes, con cada acción estamos invirtiendo constantemente nuestro tesoro más preciado: el tiempo.»
Son también inversiones muy importantes tanto el tiempo que consumimos trabajando a cambio de dinero, como el que invertimos en las relaciones con nuestra familia, amigos y demás personas de nuestro entorno.
Como has podido comprobar, todo es una inversión, de ahí la importancia de ser conscientes de lo que hacemos para tomar mejores decisiones la mayor parte posible de nuestro tiempo.

CÓMO INVERTIR EN TI
El conjunto de las pequeñas inversiones que realizamos con nosotros mismos a diario marcará nuestro futuro, nos indicará donde nos encontraremos mañana. Pero este es un concepto que a muchas personas les cuesta mucho comprender, porque requiere realizar un potente ejercicio de visualización a futuro.
La mayor parte de la gente solo ve el momento, el día actual, de ahí que no valoren las repercusiones que conllevan cada uno de sus actos. No se proyectan en el mañana, ni reflexionan sobre como será su vida en el tiempo si continúan haciendo lo mismo que hacen ahora.
Es muy importante enfocarnos en el presente, por supuesto, es lo único verdadero que tenemos. Sin embargo, para poder mejorar de verdad nuestra vida, para invertir en nosotros mismos de forma positiva, es fundamental ponernos metas a medio y largo plazo, con tiempos de finalización (razonables) para cada una de ellas. Con esto conseguiremos comprometernos con nosotros mismos.

Es aconsejable que todos estas metas las plasmemos en papel. El motivo es que cuando escribimos todo lo que queremos lograr, pasan de ser ideas que se encontraban revoloteando en nuestra mente a conseguir ordenarlas físicamente. Y ésta práctica, aunque pueda parecer simple, es muy potente. Minimiza las posibilidades de abandonar y aumenta nuestro compromiso en el tiempo.
«Todo es una inversión, de ahí la importancia de ser consciente de lo que hacemos para tomar mejores decisiones la mayor parte posible de nuestro tiempo.»
Puedes usar un cuaderno, o aún mejor una agenda, distribuida en días y/o semanas, lo que te sea más cómodo. Una buena opción es comenzar escribiendo una lista con todo lo que deseas lograr separado en tres periodos: corto, medio y largo plazo.

De esta manera, en las metas a corto plazo puedes escribir lo que te propones hacer ese día y también esa semana. En cada día puedes poner, por ejemplo, leer veinte páginas de un libro, ir al gimnasio, salir a caminar media hora… etc. Y en la semana, terminar el libro que estás leyendo, haber entrenado cuatro días, ir a conocer un sitio nuevo… lo que te hayas propuesto hacer durante esa semana.
Con respecto a las metas a medio plazo puedes plantear tus objetivos para los meses venideros, planificando en trimestres, cuatrimestres, incluso semestres (prueba lo que sea más efectivo en tu caso). Son los objetivos a los que quieres haber llegado en ese espacio de tiempo. Aquí podríamos poner perder x kilos de grasa y/o aumentar x kilos de músculo, cambiar a un trabajo mejor o hacer un curso de alguna materia que te interese aprender.

«El conjunto de las pequeñas inversiones que realizamos con nosotros mismos a diario marcará nuestro futuro, nos indicará donde nos encontraremos mañana.»
Finalmente, con respecto a los proyectos a largo plazo piensa a lo grande, visualiza aquello que quieres lograr en los próximos años. Podrían ser cosas como escribir un libro y publicarlo, crear ese negocio que te ronda la cabeza, mudarte a una casa o a un lugar donde te sientas más cómodo, estudiar una carrera… Las posibilidades son infinitas y únicas para cada persona.
A la hora de pensar en tu lista de proyectos, te recomiendo que intentes abarcar diferentes aspectos de tu vida. Tus inversiones deberían ser amplias y estar relacionadas con diversos ámbitos:
- Tu salud sin duda debería estar en el primer lugar de estos objetivos, ya que es probablemente la mejor inversión que puedes hacer. Entre su larga lista de beneficios, te ayudará a sentirte con más energía para afrontar el resto de proyectos.
- La lectura es otra gran inversión. Aumentar tus conocimientos a través de los libros en una elección muy acertada. Cualquier tema que te apasione, del que quieras aprender y llegar a convertirte en un experto lo puedes lograr a través de ellos.
- Aprender idiomas. Te será de gran ayuda para ampliar horizontes sociales, laborales y geográficos. Imprescindible si eres un apasionado de viajar, pero muy recomendable también aunque esta no sea una de tus prioridades, ya que aumentará tus conocimientos culturales y tus posibilidades laborales.
- Por último, es muy valioso invertir en tus capacidades. Puede que sea el objetivo más complicado, porque requiere de buenas dosis de humildad y autoconocimiento. Perfeccionar aún más tus virtudes y sobre todo enfocarte en mejorar tus puntos débiles incrementará tus habilidades con respecto a tus relaciones personales.

RESUMEN
- El mejor valor en el que puedes invertir es en ti mismo.
- Deja de actuar en modo automático y comienza a ser consciente de cada cosa que haces para que la mayoría de ellas aporten valor.
- Lleva un registro de lo que quieres conseguir en diferentes tramos de tiempo y tacha lo que vayas logrando.
- Procura que tus inversiones abarquen diferentes ámbitos.
Comienza a hoy a realizar la mejor inversión, la tuya propia.
Apuesta en ella día tras día y jamás te quedarás en números rojos.
Invierte en ti.


4 comentarios en «Cómo invertir en ti mismo y por qué es una de las mejores decisiones que puedes tomar.»