Busco lo extraño

                                            

«- Por momentos me siento indefenso, inseguro, en esos ratos en los que a mi cabeza le da por viajar en el tiempo y recordar cuando no era más que un niño y todo a mi alrededor era seguridad, cuando todo era un juego y excepcionales personas vivían en gran parte por y para mí…

De alguna forma siento que me engañaron sin quererlo, algunas me hicieron sentir tan bien que terminé creyendo que francamente aquello no terminaría, que nunca crecería, llegué a pensarlo de verdad.

Vergonzosa ingenuidad por pensar que los años no pasarían, que seguiría siendo un niño por siempre y que quienes en aquel tiempo formaban mi espacio jamás se marcharían.

Ahora ya no queda ni rastro de aquellas personas más que en mis recuerdos, y pensar en ello provoca un vacío en mi interior difícil de describir.

Soy fuerte, lo sé, en parte gracias a mí, en parte gracias a aquello y a mucho más, pero en ciertas ocasiones me pregunto hasta qué punto, donde se encuentra mi límite si es que lo tengo… imposible conocerlo, imposible saberlo, dolorosa incertidumbre.

Por otro lado también es justo decir que tengo la fortuna de disfrutar en estos años a mi alrededor, sin duda, de grandes personas.

Aunque últimamente no sé muy bien qué me pasa, es como si algunas de ellas estuvieran cambiando, como si no fueran las mismas, o puede que sea yo el que estoy cambiando más rápidamente y como consecuencia, mi forma de ver el exterior, es posible, no estoy del todo seguro, pero siento como si muchas de ellas fueran ahora de piedra, frías como el hielo y se envolvieran en mil armaduras de acero, al mismo tiempo que yo experimento todo lo contrario en mí.

Es como si percibiera que algunas relaciones que antes eran geniales, ahora se encontraran estancadas o se estuvieran evaporando mientras lo observo desde lejos como un mero espectador.

Y es que yo las relaciones comunes no las quiero, las desprecio inconscientemente, me aburren, pierden todo mi interés, y me duele ser así, pero no puedo evitarlo, las personas normales no me atraen, les pierdo la pista con facilidad y sigo adelante, pero el dolor de la pérdida es inevitable, imposible no sentirlo cuando el corazón es el faro que te guía con su destello por el sendero de la luz y de las sombras, porque cuando permites que coja el timón de tu vida debes aceptar todos sus decisiones y dejar que acepte y rechace a su antojo sin dudar, es el precio a pagar.»

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