
«- Entérate de una vez que sigo aquí, que no voy a borrarme, que pienso y siento por mí mismo.
Recuerda lo que nunca debiste olvidar. Que existo de manera individual y que yo soy para mí, (con su permiso) la persona más importante de este mundo.
Estoy cansado de ir a contracorriente, de luchar, no por una aceptación social que no deseo, sino por un respeto real y sincero, exento de miradas simuladas y de palabras condescendientes ahogadas en banalidad.
Y que, además, pretendan que me comporte de forma absurda, que insulte mi aire sagrado con conversaciones triviales que promueven la impersonalidad de los individuos que las expulsan para sentirse bien con ellos mismos, para comprobar que soy simplemente uno más entre ellos, y no tener así que plantearse jamás en qué punto de sus vidas abandonaron su cerebro en un rincón y lo condenaron al más doloroso de los olvidos, con el fin de poder seguir viviendo a su estúpida manera sin dudas, sin hacerse preguntas, sin tener que maldecirse cada día, y no sentir vergüenza al aceptar la clase de personas que son.
Porque yo sé lo que son, son un calco de quienes les rodean, todos exactamente iguales.
Un ejército de clones en un mundo que protagoniza la más cruel de las muertes, y yo cada vez me siento más cerca de él y más lejos de los demás.
Mucho más independiente a cada minuto que pasa.»
