
«- Te quiero… y te temo. Y sé que no puedo hacer nada al respecto.
Sé lo que soy, conozco mejor que nadie lo que puedo dar, pero al mismo tiempo la vida me enseñado de forma cruel que nada dura eternamente.
Lo entiendo como algo positivo, nada debe durar tanto, nadie debe permanecer en este mundo más allá de lo necesario.
Si así fuera, nuestras vidas no tendrían el mismo sentido, jamás habríamos aprendido a percibir cada instante como único e irrepetible.
Desperdiciaríamos nuestros días de manera insultante.
Visto así, me doy cuenta de que la mayor parte de la gente ya lo ha olvidado o nunca lo ha aprendido, o quizás es que puedan vivir por siempre.
Yo en cambio tan sólo tengo una cantidad nada despreciable de momentos extraordinarios que un día se acabarán, por eso los quiero tanto… por ese motivo te quiero tanto, porque transformas mi limitada vida en infinita.»
