
– Hay ocasiones en las somos tan increíblemente estúpidos… no nos damos cuenta del daño que podemos causar con las decisiones que tomamos.
Somos capaces de hacer tambalear relaciones de toda una vida por simple dinero, olvidando nuestras palabras.
Si no tenemos palabra, ¿qué nos queda entonces?, francamente yo no lo sé.
Lo que si sé es lo que me dice el corazón, y yo no puedo evitar que me duela y que se fracture en mil pedazos, que sienta un inmenso vacío difícil de aliviar.
La vida son decisiones, una tras otra, y todo va girando en base a ellas.
Nos van dejando huellas en nosotros mismos y también en las personas que se sienten afectadas por ellas.
Para alguien como yo, la nobleza en los hombres es un bien escaso y con un alto valor.
Me considero la mejor persona de este mundo con quien lo merece, siempre ha sido así, pero no sé serlo con quien me trate como un estúpido, con quien no me valore o pretenda dañarme, consciente o inconscientemente.
Quizá el camino me haya conducido a este lugar para mostrarme que algunas personas no son tan especiales como creía, aunque sin duda lo fueron tiempo atrás.
Las personas que más queremos son las que más nos decepcionan.
Está escrito en un papel, pero lo peor no es eso. Lo peor es que está escrito en mi corazón.
Maktub.
