«- ¿Lo recuerdas?, espero que lo tengas presente en todo momento.
En aquella noche mágica nuestras miradas se encontraron y todo cambió.
Puede que no nos diéramos cuenta, que no fuéramos conscientes, pero lo cierto es que nada de lo que ocurrió fue por casualidad.
Hay un motivo oculto en todo lo que hacemos aunque no seamos capaces de notarlo y nuestro caso no fue una excepción.
Difícil es conocer los motivos que nos empujaron a ello, de lo que estoy seguro es que desde el primer instante iban mucho más allá de lo que significa una simple noche.
El cariño, el aprecio mutuo que existía previamente, el hecho de encontrarnos en un momento propicio para los dos invitó a nuestra esperanza a creer que aquello podría convertirse en algo importante, que era una historia que podría merecer la pena, y nuestra esperanza no se equivocaba.
Ahora no sería capaz de concebir mi vida sin ti a mi lado, apenas la recuerdo antes de que entraras en ella, es una de las cosas que más me gustan de mí, no me interesa demasiado mi pasado, ni el más inmediato ni mucho menos el más lejano, lo que he hecho… lo que haya dejado de hacer, las personas que de una forma u otra se quedaron por el camino, apenas lo recuerdo.
Pero el mérito no es mío, tú y solamente tú has conseguido penetrar en mi alma de una forma tan sincera, tan natural, tan espontánea, abriendo los cerrojos de mi corazón tan fácilmente, cuando a quienes lo han conseguido tanto les ha costado, que da vértigo solo de pensarlo.
Te miro y tiemblo, con tu mirada… con tus manos, con todo tu cuerpo, expresas mucho más de lo que se podría hacer con las palabras, recorriendo el mío como un escalofrío.
Y cuando me hablas de ti, de tu forma de ver la vida, siento que eres la persona con la que quiero compartir mi vida, y en ese sentido, lo justo es decir que es la primera con la que me ocurre, el hecho de coincidir sobre las cosas importantes y comprender las otras cuando uno tiene una forma tan particular de entender la vida, me invitar a pensar ineludiblemente que estás aquí porque no existen las casualidades, porque debe ser así.
Que sepas que me ha costado mucho tiempo encontrarte y no pienso soltarte.
Cada día es un pequeño pasito hacia adelante, esa es la clave, cuando pretendes colocar tu mirada más allá es cuando pierdes la batalla.
Nunca me cansaré de darte las gracias.«

