«- Siento miedo, mucho miedo… por no ser dueño de mí mismo, por no saber que pasará mañana, a lo que vendrá, al transcurso del camino.
Siento miedo a lo desconocido de la brutal incertidumbre que me quema el alma poquito a poco, que abrasa mi cuerpo a cada latido de mi corazón como si de una bomba se tratara.
Pánico a lo que pueda conocer de ti… de quienquiera que seas tú, a conocer demasiado y a que me guste, a no poder evitar alejarme de ti, a que me duela y a que me hieras, a que pueda enamorarme para no poder odiarte, a esperarte sin sentido en el peldaño mas usado de tu calle tan solo para observarte un instante, a no saber marcar el límite.
Tengo miedo a que el tiempo no termine de curar esta herida que continúa abierta y abrasa sin piedad mi debilitada mente demasiado cansada de luchar contra millones de sensaciones imposibles de evitar.
Miedo a que me vuelva a importar de verdad una x con puntos suspensivos disfrazada de silencio bajo un nombre de persona, dentro de un mapa sin solución escondido en el cofre de la eterna sensibilidad, del sentimiento puro.
Sé que debe seguir cerrado, soy consciente, pero tengo tanto miedo… por no ser dueño de mí mismo.»
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