» – Estas lágrimas que intentan arrastrar la sombra de mis ratos más oscuros, del deseo de una irrealidad que sueño cada noche y de la verdadera pesadilla que vivo cada día… una y otra vez.
Como estar siempre atrapado, camino sabiendo donde voy, lo que va a ocurrir, lo que voy a hacer, las mismas caras, la misma gente…
Esforzándome en evitar perder la poca cordura que aún conservo con la esperanza de que en algún momento ocurra algo que provoque una sonrisa en mi corazón, un instante de alegría que recompense tanto tiempo de tristeza.
Es tan complicado pretender olvidar todo a lo que uno estaba acostumbrado, todas esas rutinas que te van atrapando cada vez con más fuerza sin que seas consciente de que llegado el momento se volverán todas en tu contra.
Y el momento apareció en un instante inesperado como no podía ser de otra forma, de un pellizco me despertó de mi largo y plácido sueño para recordarme lo cruel que puede alcanzar a ser la realidad, lo inhumano de lo absurdo, de lo ingenuo que es creer que el amor puede llegar a ser eterno más allá de pensamientos racionales, de miradas encubriendo reproches, de paisajes difusos y de amaneceres pintados sobre papel.
La única verdad es que todo es mentira.»
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