«- Este el final del comienzo, porque en realidad, ¿qué no lo es?.
Si te paras un momento a pensarlo la vida es eso, un proceso interminable de historias que mueren y otras que nacen.
Algunas de ellas duran tan solo un ratito y otras incluso años.
En ciertas ocasiones a uno le cuesta asimilar que cierto tipo de cosas se terminen, mientras que en otras ocurre de forma tan natural que ni siquiera te das cuenta hasta cierto tiempo después.
Yo escribo esto para mí, como todo lo que escribo, porque me he dicho a mi mismo que soy capaz de hacerlo y porque estoy convencido de que puedo conseguir todo lo que me proponga.
La seguridad en uno mismo, y la autoestima no es algo que esté en venta, es algo que está dentro de cada uno de nosotros, da igual lo que opinen los demás de ti, sea bueno o malo, lo único que importa es lo que cada persona piense de una misma.
Tengo muchísimas cosas que decir, cosas que necesito expulsar para no enloquecer, para darme un respiro a mi mismo en mi eterna batalla interna.
De forma inevitable para comprender lo que ahora uno es debe echar una pequeña mirada al pasado, porque lo que somos es un conjunto de nuestro propio carácter y de las experiencias vividas hasta el momento.
Y nuestro pasado debe estar siempre ahí para que no olvidemos de donde venimos y que nuestra forma de ser está estrechamente unida a él.
Pero para nada más, el pasado solo debe servirnos para aprender, y no debernos obsesionarnos con él, todo lo que has hecho para bien o para
mal ya está hecho y de nada vale lamentarse porque no hay vuelta atrás.
Cuando yo echo esa mirada a mi pasado lo primero de lo que me viene a la mente es lo complicada que ha sido siempre mi vida, y de que apenas he tenido un respiro.
Han ocurrido muchas cosas desde aquel día lluvioso de noviembre en mi recuerdo, el que yo no aguantaba más ahí dentro y necesitaba salir, supongo que por curiosidad.
Si alguien me hubiera dicho todo lo que iba a tener que vivir puede que hubiese elegido quedarme dentro y no salir nunca, o puede que no, pero al menos la decisión habría sido mía.
Todas las decisiones que una persona toma durante su vida es lo que provoca que siga un camino u otro y son siempre responsabilidad de uno mismo, y de nadie más.
La cuestión es que finalmente me encontré cara a cara con un mundo desconocido.
El tiempo fue pasando entre situaciones que uno no alcanza a recordar porque carece de toda capacidad de razón, esa capacidad que con el paso de los días algunas personas aprenden y otras pasan toda su vida buscándola sin éxito.
Comencé a crecer sin poder entender lo que a mi alrededor estaba ocurriendo, algo con lo que más tarde iba a encontrarme de bruces y que
cambiaría todo el curso de mi vida desde muy pronto, desde demasiado pronto.»
Relacionado