«- Siempre he sido yo, en verdad nunca he engañado a nadie, no pretendía estar por encima, no buscaba la soledad, tampoco me sentía superior.
Pero los sucesos transcurridos en el tiempo han terminado por darme la razón, por decantarse de mi lado.
No es egocentrismo en absoluto, es la realidad, es toda una vida de observar detalladamente los comportamientos de los demás, años de concienzudo estudio del análisis de las personas y ahora soy lo que soy porque vosotros me habéis convertido en ello, porque en cambio yo aprendí de los errores propios y de los ajenos, los hice míos y poco a poco me convertí en alguien especial, distinto, en alguien mejor, pasito a pasito, apenas sin hacer ruido me fui colando entre la gente, me coloqué el primero y me fui alejando… hasta que conseguí evaporarme con la distancia.
Y aquí continuo, desaparecido en un lugar de mi mente que parece nuevo cada día, del que aprendo cosas nuevas en todo momento porque me permite observar mi alrededor como si fuera la primera vez, y a pesar de ello poco o nada conozco… y eso es algo que me encanta, estoy donde deseo estar.
Fue una decisión dolorosa, pero muy simple en el fondo, la verdad es que no tuve otra opción, tuve que cerrarme para no convertirme en uno más, para seguir siendo yo y no traicionarme.
No quiero saber nada de la gente, no me interesa, tampoco quiero que sepan de mí, jamás he pedido nada, sólo que me dejen tranquilo, en paz, vivir a mi manera aunque no la compartan, a pesar de que no estén de acuerdo y rechacen mis profundas convicciones, mis inquebrantables principios que pienso deben conformar gran parte de lo que una persona debe ser siempre, lo que nunca debe perder pase lo que pase, es una cuestión de sincero respeto mutuo.
Mañana empezaré de nuevo, como todos los días.»
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