Escribo porque no lo haces tú

                                           

«- Cuántas veces me habrán matado… cuántas veces me habré muerto…, y otras tantas he vuelto a nacer, a resurgir.

Escribo desde el dolor porque el dolor me hace sentir vivo, porque me produce un extraño placer cuando arde… y me inspira, quizá sea loco, irracional, pero yo soy así.

La alegría produce fuertes sentimientos pero no me suele empujar hacia esa necesidad de transmitir, o tal vez sea porque la disfruto y la saboreo con más fuerza y no necesito desahogarme… eso es.

Escribo principalmente para desahogarme, para no morder, para no destruirme por dentro.

Escribo sobre esta vida desconocida y los seres que la habitan, que me queman y después me arrojan agua, que me hieren y luego se disculpan, me hacen llorar y seguidamente me abrazan, me mienten y se arrodillan.

Escribo entre lágrimas invisibles de un corazón abatido por las huellas que le ha dejado el tiempo en el que jamás se convertirá, desde la fortaleza de un ser único que aún no se ha dejado engañar por las miserias de este planeta y que ante todo ama la naturaleza de lo que es y no ha olvidado.

Escribo porque tengo miedo a, un día cualquiera, no poder recordar todo lo que he sido y el porqué de mi razón de seguir vivo, de ser más grande a cada instante que se desvanece, y sentir… sentir, percibir como pocos todo lo que hace grande a esta vida y no dejar de descubrirlo jamás.

Escribo por el mismo motivo que un músico necesita componer canciones, un pintor expresar con sus cuadros o un actor interpretar un personaje.

Escribo para sentirme vivo, para advertirme un poco más lleno.

Escribo porque alguien tiene que hacerlo, escribo porque no lo haces tú.»

Deja aquí tu comentario!.