Renacimiento

«- Lo sé, llevo demasiado tiempo en silencio, escondido bajo la cama, manteniéndome al margen, reservando mis palabras, ocultando mis pensamientos para no provocar reacciones que no tengo derecho a provocar. Seleccionando el momento oportuno para permitir salir todo lo que hemos experimentado en estas semanas. Intentando no expulsar en caliente todo lo vivido, esforzándome por tratar de enfriar un corazón que se encontraba muerto de miedo y que sobrevive de valentía.

Los acontecimientos ocurridos nos han dejado sin aliento, pendiendo de un hilo invisible que nuestros corazones apenas han podido soportar. Como sentirse dentro de una película de terror, experimentando lo que solemos observar desde la lejanía, lo que crees que nunca te van a tocar cerca. Siempre al de al lado, a personas ajenas con las que te cruzas por la calle a diario, desconocidos que crees tan irreales cuando nunca han sido tan cercanos, tan presentes hoy.

Jamás el desenlace había sido tan cruel en nuestros pensamientos, porque siempre creímos ingenuamente que ya habíamos tenido suficiente. Nos equivocamos una vez más.

Aunque hoy, con la cabeza fría tras haber asimilado todo lo acontecido, no hago otra cosa que repetirme que tenemos en nuestro poder la obligatoriedad de librar y conquistar la batalla más importante de nuestras vidas.

De tu vida. No tengo derecho a sentirme protagonista de esto.

Aún cansados, completamente agotados de una época terriblemente desdichada y aparentemente interminable, y aún así siento una fuerza en mi interior difícil de explicar, ni siquiera sé de donde puede salir, tampoco me importa. lo único que sé es que estoy preparado para luchar sin tregua y absolutamente convencido de poder pronto, celebrar el punto y final a la época más negra de todas las vividas.

Qué podría decir de ti… puede que este sea el momento en el que al fin seas consciente de la increíble fuerza que posees en tu interior, esa fuerza en la que un día dejaste de creer y que siempre estuvo ahí. Demuestras una entereza contagiosa y hoy vuelvo a reconocer en ti la clase de persona que siempre fuiste. Es un orgullo para mí tener la oportunidad de estar a tu lado en este momento y poder colaborar en la medida de lo posible a tu proceso de renacimiento que será completo el día que todo esto termine.

Dejemos de pensar de una vez si la vida es justa o injusta, dejemos de lamentarnos por lo que nos ocurre, no malgastemos nuestras fuerzas en lo que sencillamente es, en buscar porqués a acontecimientos que se escapan de nuestra razón y para los que nunca encontraremos respuestas. Enfrentemos la vida tal y como viene. Convirtámonos en supervivientes de nuestros demonios, y derrotemos a todo lo que trate de destruirnos, a todo lo que se interponga a nuestra felicidad sin dejar un resquicio de duda por la que puedan colarse.

Y después, cerremos la puerta y tiremos la llave donde nadie pueda encontrarla.

No somos lo que hemos sido en nuestro pasado, nada nos marca si no permitimos que lo haga. Ni tampoco somos lo que los demás esperan que seamos. Absolutamente nada nos define. Podemos cambiar lo que queramos y cuando queramos sin necesidad de dar explicaciones a nadie. No tenemos ninguna obligación de ser lo que hemos sido siempre ni le debemos nada a nadie. Somos únicamente lo que queramos ser, solo nosotros construimos nuestro futuro, cada día, y lo que hagamos hoy será en lo que nos convirtamos mañana. Lo que opinen los demás no importa, nuestra vida es exclusivamente nuestra y de nadie más, y solamente nosotros tenemos el derecho de decidir lo que queremos hacer con ella.

Haz de ella algo de lo que te sientas orgullosa.

Gana esta batalla.»

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