Luz

Soledad-Portada

«- Cuando la soledad se asoma uno siempre debe tener el valor de abrirle la puerta, abrazarla y escuchar todo lo que tiene que decirte.

Si somos lo suficientemente honestos con nosotros mismos como para hacerlo nos daremos cuenta de que tiene mucho que enseñarnos, que no viene a hacernos daño, sino a reconstruirnos, a que aprendamos profundamente de nuestros errores pasados, y a mostrarnos lo que tenemos dentro y debemos recuperar de forma imperativa.

Yo he poseído en todo este tiempo la humildad de sentarme a su lado, abrirle las puertas de mi corazón y tener esa capacidad cada vez más escasa de escucharla, la valentía de no dejarla a un lado, no esconderla, no llenar sus espacios con hábitos insanos y relaciones tóxicas que no servirían para recomponerse y renacer, porque estancaría el proceso natural de sanación.

Y me ha enseñado tanto en estos meses…

A amarme por encima de todo y de todos, a confiar ciegamente en mí y volver a creer en mí mismo, en mi valía.

A saber que las personas van y vienen, solo las mejores se quedan, eso es algo que depende únicamente de ellos, y que quienes toman esa decisión lo hacen con todas sus consecuencias.

A que sigo siendo alguien muy especial, y que no merezco a nadie en mi vida por debajo de eso.

A que por muy larga y brutal que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar, y que cada día tenemos una nueva oportunidad para ser mejores, para reinventarnos.

A que ni yo ni nadie es responsable de la felicidad ni de la tristeza de otra persona. Que el sentimiento de culpa es una inmensa mentira de nuestra mente con el fin de mantenernos atados a un pasado que ya no existe y que no se puede cambiar.

Hoy tengo la total convicción de haberlo hecho lo mejor que he podido en todas las situaciones de mi vida en relación a mi capacidad y sabiduría en cada uno de aquellos momentos.

A que debo sentirme orgulloso de mí siempre. Y tener la conciencia tranquila siendo consciente de haber sido sincero en todo momento y haber luchado por lo que amaba hasta el final con todas las fuerzas que tenía.

He aprendido también que quien quiere estar en tu vida lo está, y quien no, no lo está, es así de sencillo.

Que el amor es algo que se ofrece sin esperar nada a cambio, y que cuando lo esperamos, cuando tenemos expectativas, ya no se llama amor.

Que no existen las casualidades y que todo lo que nos ocurre posee un sentido escondido que solo el tiempo se encargará de enseñarnos.

Que la paciencia es un don que hoy en día poca gente posee y que conduce a la fortuna. Y que lo que está por venir siempre será mejor que lo que ya ha ocurrido.

Que nunca es tarde para luchar por tus sueños y que el trabajo diario y el esfuerzo es la clave para conseguirlos. La vida empieza cuando te atreves a salir de tu zona cómoda.

Que la felicidad se encuentra dentro de uno mismo y nadie más puede tener esa responsabilidad.

Gracias a ella y a mi coraje hoy estoy aquí, en este punto de mi vida, tranquilo, reconciliado conmigo mismo.

Con la cabeza más alta que nunca y la sonrisa recompuesta, los sueños intactos y la mirada transparente, como la del niño que nunca dejé de ser.

Gracias por enseñarme tanto, gracias por abrir de nuevo mi corazón, y gracias por todo lo que me queda por aprender para regresar completamente a ser la persona diferente y especial que siempre fui.

Ya hemos transitado gran parte del camino. Continuemos caminando. No impongamos tiempos, no pongamos límites a nuestro crecimiento.

Y que pase lo que tenga que pasar.»

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