¿Y ahora qué?

«- Dicen que es imprescindible realizar un ritual de despedida, (con la mente fría y una vez pasado un tiempo prudente), cuando las heridas son profundas.

Una especie de carta de adiós al aire para comenzar a sanar y poder levantarse. La oportunidad de soltar lo que nos daña, de desprenderse de todos los pensamientos.

Puede que esta sea el único lugar que me queda para ser totalmente sincero, transparente. Mi rincón de la verdad, de la honestidad.

Supongo que tú ya ni siquiera me leerás, al fin y al cabo hace mucho que dejé de importarte en absoluto. Le has dado carpetazo a todo esto mucho antes de lo que en todo éste tiempo te has atrevido a defender a capa y espada.

Y a pesar de todo aquí estoy, aún en pie, y lo haré igualmente.

Hoy quiero que tengas presente que siempre lo supe todo, desde el comienzo, sé mucho más de lo que tú creías que sabía.

Me subestimaste desde el principio, jugaste conmigo creyendo que nunca me enteraría de nada hasta el final, hasta que tú quisieras.

Pero no soy tonto, aunque tuve que hacérmelo durante semanas y fue muy difícil. Lo hice porque a pesar de todo te quería y deseaba estar contigo más que nada, y porque de alguna manera, aunque fuera por un ratito, necesitaba creerte y era entonces cuando mi mente me ofrecía un respiro, una esperanza.

Pero poco después volvía a gritarme. Nos conocemos demasiado, han sido muchos años juntos como para no saber cuando me estás mintiendo.

Y me has mentido tantas veces…, y desde hace tanto tiempo…

Engañándote también a ti misma con vagas excusas para justificar tu cobardía. Esa cobardía que te acompañó hasta el final, hasta el último día incluso cuando ni siquiera ya estábamos juntos.

De ahí mi frialdad cuando te marchaste. Necesitaba que te fueras, ya apenas podía mirarte a la cara.

Cuando conoces tanto a una persona como yo te conozco a ti, uno apenas necesita pruebas, (que también tenía) tan solo necesita observar con detenimiento y atar cabos, es entonces cuando todas las intuiciones se convierten en certezas.

Y tú aún te atrevías a preguntar, ¿Y ahora qué?.

Ahora lo que queda de todo esto es la decepción, una profunda decepción. Y el inmenso vacío de haberlo compartido todo y haber creado dos vidas con alguien que hoy no tiene nada que ver con la persona de la que me enamoré, alguien que no reconozco.

El desprecio, la indiferencia y la frialdad de estos últimos tiempos contrastando con todo lo que antes te definía y que te convertía en alguien muy grande, alguien realmente especial.

Se te llenaba la boca en todo este tiempo diciendo que ahora te querías mucho, que mirabas por ti, y eso está muy bien, es totalmente imprescindible, siempre y cuando no se pase por encima de nadie, no se pisotee a los demás por el camino.

Aún menos a tu pareja y padre de tus hijos, al que tanto repetías que era a quien más querías después de ellos mismos.

A quien se le quiere no se le engaña deliberada, planificada y repetidamente como has hecho tú desde hace meses.

Sé que, en gran medida, yo te he convertido en lo que ahora eres, eso lo tengo claro, mi parte de culpa esta más que asumida. Pero también sé que el hecho de haber pasado por lo que pasaste nunca podrá justificar tu comportamiento posterior, todo lo que has hecho.

Este final que yo jamás me habría imaginado, lo has escogido tú desde la falsedad. Si hubieras sido sincera desde el principio todo esto habría sido muy diferente. Nunca podrás decir que no te puse fácil.

Tengo la sensación de que aún no eres consciente de la gravedad de todo lo que ha ocurrido, y creo que tardarás mucho en serlo porque ahora mismo no eres tú.

Puede que algún día despiertes de este trance en el que te encuentras inmersa, te quites la venda y puedas ver la realidad. Espero que no te pese demasiado.

Esa mente adolescente y esa inmadurez de la que haces bandera no es algo de lo que una persona adulta deba enorgullecerse. Porque somos lo que somos, y nadie puede aparentar ser una persona que no es durante mucho tiempo, y menos justificar ese comportamiento por las heridas del pasado.

Yo ya he conseguido perdonar, ya no existe rencor en mi corazón, lo he soltado para ser libre.

Tengo un enorme trabajo por delante para regresar, pero ya me estoy ocupando de ello. Ojalá tú vuelvas algún día a ser lo que eras, espero seas capaz de permitírtelo a ti misma llegado el momento.

Alguien de quien puedas sentirte orgullosa en todo momento.

Me despido con la conciencia tranquila teniendo la certeza de saber que he hecho todo lo que ha estado en mi mano estos meses para intentar reparar algo que tú nunca tuviste intención de arreglar. Tú ya habías abandonado, ya estabas a otra cosa.

¿Y a partir de ahora qué?.

A partir de ahora Amor, tan solo Amor.

Amor con mayúsculas. Amor por uno mismo y por toda la gente que ama incondicionalmente. Amor por quienes no abandonan, por quienes nunca dejan de luchar por todo aquello que merece la pena salvar, porque dejar de luchar es empezar a morir.

Y porque el amor es la respuesta a todas las preguntas.

Te deseo lo mejor. Yo estaré aquí siempre y a pesar de todo. Sé feliz.»

Deja aquí tu comentario!.