Todo o nada

                                 

«- Ahondo en el sentido de los problemas, de los obstáculos, los agarro con fuerza entre mis manos y los despiezo para comprender las razones de su inevitable protagonismo, jamás lo achaco a la mala suerte, no los odio ni los maldigo.

Para mí, todas las cosas que ocurren, incluso las más banales, tienen un sentido escondido mucho más profundo del que puede parecer, poco o nada tienen que ver con el azar.

Entiendo este desvío del camino que planeaba como una llamada de atención para fijar mi mirada en algo nuevo que por mí mismo jamás hubiera percibido, y muchos menos pensar en ello como una oportunidad de bifurcación ahora necesaria.

Presa momentánea de la rabia, a veces olvido que mis niveles de resistencia y paciencia son sensiblemente superiores a lo que suelo acostumbrar a creer; pero me dura poco, como a un niño sus enfados.

No tiene ningún sentido lamentarse cuando algo no sale como esperas, el error en todo caso es de uno mismo por pensar que las cosas deben salir como planeas, que la vida es una línea recta… yo sé que no, siempre lo tengo presente.

Ni puede ni debe serlo cuando uno sabe que está metido de lleno en la partida y no saldrá de ella hasta que lo pierda o lo gane absolutamente todo.

Hay que dejarse la piel en cada momento, luchar por lo que se sueña, no importan las trampas, las opiniones ajenas, no importan las veces que te caigas.

Vivir no es en absoluto levantarte cada día y sentir que estas mandando al carajo tu mayor tesoro, es pelear por lo que has deseado hacer desde siempre y no parar hasta alcanzarlo, lo demás solo son excusas.

Ahora mismo todos los demás aspectos de mi vida se encuentran en un segundo plano, estoy demasiado concentrado en esto como para pensar en otras cosas que, en un alto porcentaje, solo intentaban provocar un daño que afortunadamente nunca permití que llegara a penetrar en la fibra más sensible de mí.

Algunas personas han perdido finalmente el derecho de estar dentro de mi mundo, se lo han ganado a pulso, porque entiendo que lo que no hacemos o dejamos de hacer es como mínimo tan importante como lo que hacemos, al menos para mí, y yo siento mucho y observo todo, y voy quitando o poniendo distancia sin quererlo.

Siento que haya tenido que ocurrir especialmente contigo, fuiste muy importante para mí, me ayudaste mucho en un momento de mi vida en el que no veía la luz y tú me tendiste tu mano.

Nunca podré agradecértelo suficiente, lo sé, pero también sé que se terminó, con el paso del tiempo me di cuenta contigo de lo que me pasa con casi todas las personas que prometen, que al final me van demostrando que son como todas las demás… vulgares.

Te dije que si esto ocurría no podría avisarte, aunque hacerlo no habría servido de nada, hubiera pasado de cualquier forma, porque tú eres como eres y yo como soy, y eso no se puede esconder, al menos no durante mucho tiempo.

Consuélate con algo, probablemente yo acabaré solo, a diferencia de ti.»

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