«- Definitivo. Uno se empeña demasiado en buscar algo realmente definitivo, épico, que marque un antes y un después en los corazones de las personas.
Se obsesiona con salvar el mundo de las almas con la sangre de sus palabras, aunque nunca nadie antes lo haya logrado.
Y se pierde los suspiros como huracanes que hay por medio, los silencios que hablan más que las palabras, apenas perceptibles. Se pierde la miradas que atraviesan cuando debiera perderse en ellas.
Esto es lo que mas amo de mí, y a pesar de ello, a veces siento que no es suficiente.
Hay un gigante en mi interior, aunque sigo como al principio en ese exterior que mata si no te envuelves, que asesina personalidades cada día sin castigo, que intentar impedir, frenar, hundir pensamientos únicos cuando tendrían que ser globales.
Que arma sus tanques y dispara a discreción sin compasión, y si no mata, transforma, conquista, atraca, modifica, diluye las ideas que nos hacen grandes, las que nadie cuenta, las que se aprenden viviendo, observando amaneceres.
Nacer mañana y ser profundamente hoy cuando sientes que no hay otra cosa aunque digan lo contrario, percibir los pensamientos ajenos extraños cuando parece que no haces nada mientras en tu mente se está librando mil batallas por segundo que provocan decisiones que pueden hacer girar tu planeta 180 grados, mientras los demás naufragan en conversaciones absurdas buscando rayos de sol cual gato panza arriba para convencerse de que eso les hace estar más vivos que yo, y vuelven a sus casas satisfechos del deber cumplido aplaudido por millones de manos al unísono.
Me gusta el frío, el invierno, la niebla y la tiniebla, sentirlo en mis huesos, que llueva y que el agua invada todos los rincones de mi cuerpo, mientras se tapan, se encierran bajo el calor abstracto y se enfrían sus corazones, guardan su traje de baño y se envuelven en miles de capas de costumbrismo, de mentiras, mientras continúan siendo lo mismo una y otra vez, anhelando de nuevo tiempos que fueron y no volverán.
Congelando su vida en periodos que naufragaron mientras eran protagonistas y ahora es cuando los echan de menos, no los apreciaron en su momento y por tanto, su amor por ellos es falso, es un placebo.
Quiero aprender a malvivir, a morirme de hambre, a no tener nada, a darlo todo a quien no tenga nada, a dormir en las aceras y sentirme feliz, quiero que las nubes limpien mis pensamientos y que la soledad nunca me abandone, que no cese jamás de hacer de mí alguien mejor, quiero que no llegue el día de decir basta, seguir creciendo con mis verdades, y con las pocas que vaya recogiendo, y con mis formas de ver este lugar que nos hace especiales a personas como tú y como yo, que no cambiarán, que no se rendirán, seguirán observando a través de sus ojos limpios de engaños, y así poder enseñarle a él o a ella, que no hay nada en la vida que sea demasiado importante, que la soledad a sorbitos, es absolutamente imprescindible.


Te felicito por tu blog.
Un saludo!!
Oliver